
-Sobreviviras, creeme -se burló besandola la mejilla con fuerza, sabiendo que iba a empezar a quejarse de aquello pero poco le importaba si fuera por ella se quedaría todo el tiempo abrazandolo. Pero se separó mirando hacia los lados, espectante. -No puedes irte, Justin. No otra vez.
- Vaaaaamos a comer. – Giró los ojos al asegurarlo, y le tomó la mano a su madre para tirar de ella y caminar, no le apetecía conducir en lo más mínimo, nada le apetecía en realidad, así que solo la tiró hasta él y pasó el brazo por sus hombros al caminar.
Bufó por aquello negando nuevamente con la cabeza, odiaba aquella actitud de Justin pero no podía hacer nada para detenerla, estaba en su completo derecho. -Cuando quedé embarazada de tí... yo estaba... no estaba, bueno, si, no. Bueno, un sirviente, o como quieras llamarlo, de la mansión estaba enamorado de mí y el sentimiento era mutuo. Y quiso ser tu padre. -se encogió de brazos mirando el suelo sumida en su relato pobre-. Me propuso casamiento pero le dije que no. Siempre he pensado que las cosas hubiesen sido mejor si no sólo yo, este desastre, te cuidaba. Nadie te hubiese sacado de mi lado y ahora... todo sería diferente.
Escuchó con atención, con la cabeza gacha, y en cuento terminó, se detuvo para adelantarse y pararse frente a ella, con intenciones de que mirara lo destruido que estaba por ella, por Laureen. Mantuvo las manos tomando los brazos de Shantel sin ejercer presión alguna, solo aguardando que lo viera.
- Yo no quiero ser el padre de ese hijo. Y… -Se mordió el labio con dolor, negando apenas. – No quiero estar con ella más.
-Lo sé, Justin, lo veo en tus ojos hasta cuando intentas hablarme -susurró con una mueca de dolor por la tristeza de su hijo. Extendió una mano dejandola en la mejilla de él acariciandola en un mínimo roce. -Es tu desición, sólo te contaba mi historia. Y si vine a hablarte hasta acá es para pedirte de que no te escapes, que te amo más allá de lo que te puedas imaginar alguna vez pero estaré con ella por que me veo a mi mísma cuando la veo. Lo siento.
Pagó la comida mientras el vendedor los miraba mal. A Shantel de roba cunas y a Justin de nene retardado. Le sacó la lengua mientras caminaba casi dando saltitos con la bandeja y las dos cajitas. Se sentó a su lado robandole el gorro de Ronald para ponerselo encima ella. Dejó la comida a su lado mientras le sacaba la lengua a todos los presentes. -Que maldad. Uno no puede ser eternamente niño.
Se tomó su tiempo para sacar de su cajita la hamburguesa, abrirla, sacar la mayonesa, abrirla con los dientes haciendo un enchastre terrible y comiéndose la mitad antes de ponerla entre el pan, poniéndola en el pan, sacando las papitas que se habían caído la mitad dentro de la cajita, poner papas dentro la hamburguesa, cerrar la hamburguesa y darle una primera gran mordida.
Luego de eso la miró, dispuesto a contestar con la boca llena.
- Tienes canas.
Los ojos se le abrieron de par en par, logrando parecer que se salieran de su sitio. Levantó la mano para lanzarle aquel paquete de kepchut sobre él, logrando que cayera la salsa roja sobre todo su cuerpo. Sonrió contenta mientras comía la hamburguesa con normalidad, ignorando que era más infántil que su hijo. -Tienes la nariz de un esqueleto.
No le dio demasiada importancia a la Ketchup, o eso pretendió al limpiarla con el dedo que luego se deslizo por la mejilla de Shantel, ensuciándola despacio con esa misma Ketchup. – Tienes arrugas.
-Eres feo -respondió con normalidad empezando a sacarle las papas que salían de su hamburguesa sin importarle para nada la sustancia en su mejilla. Tomó la mayonesa con tranquilidad, como si todo aquello fuera un trabajo, y lo manchó ella ahora por la frente. -Y tienes el peinado de un nene.
- No eres rubia. – Rió con eso, era casi un pecado así que mordió una de las papitas más largas que tenía para poner el pedazo que quedaba detrás de la oreja de Shantel, enganchándola para que no se caiga, probablemente engrasándole parte del pelo en eso.
-Te amo hijito -le sonrió con cariño, pestañeando varias veces mientras parecia que flameaba la bandera blanca. Se sacó la papa frita dejandola en la mesa, mirandolo completamente seria de la nada, como si dejara a Justin entre la espada y la pared, aunque ahí lo había dejado entre Ronald y ella.
- Yo también mum. – Hablaba en serio, así que la acercó a él para darle un beso en la mejilla, sobre la Ketchup por unos segundos, para luego saborearse y limpiarse el mismo. Le dio otra mordida a la hamburguesa enorme, esperado, pidiendo por favor que no llorara esa vez, porque si lo hacía debería… golpearla o algo.
-Me alegra -tomó rapidamente la gaseosa que le había sacado con anticipación la tapa que lo cubría para lanzarsela completamente al cuerpo, para seguir tomando con la pajita con tranquilidad.
- ¡Déjame comer en paz! – Le gritó robándole su hamburguesa, para comer la mitad de un mordisco sin importarle demasiado quien los miraba, como los miraban porque empezó a reír.
Shantel&Justin
Osea, mi hijo y yo en unos años.
Etiquetas: shantel beclark
jueves, 4 de febrero de 2010 @ 4:14 / 0 daisies
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