¿Por que?


The Traitor Part I ~

La miró cuando ella se acercó y se preguntó porqué era agradable, porque se molestaba en ser asi con todos. Con él. No podía seguir así, simplemente no podía hacerlo porque no se suponía que alguien como él llegara a dudar, a dudar de la propia realidad.
-No, porque no sería real Molly.- explicó observandola y su rostro retomó la seriedad e inexpresividad de siempre.
Todo lo que hizo posteriormente fue rápido, quizás demasiado rápido. Se adelantó un paso, tomandola por el cuello para darle contra la pared al tiempo que sacaba su arma del bolsillo trasero de su pantalón y la apuntaba a la cabeza. Dudó y naturalmente fue su error, no jalar el gatillo cuando pudo hacerlo; teniendo su confianza como para que no se pudiera ver venir sus acciones. -Mi nombre no es Nathanael, Molly.- fueron sus palabras mientras aún la apuntaba sin ningún dejo de interés en su rostro, sin ninguna muestra de afecto.
Completamente perdida en el tiempo y espacio, Molly sólo reaccionó cuando su cabeza golpeó contra la pared de aquel colegio abandonado. Se escuchó el ruido sordo, y gracias a eso pudo reaccionar. No había mucho reaccionar de todos modos, era como si ahora apareciera el fantasma de War y le dijera 'te lo dije'. Tenía que hacerlo, había tenido tanta razón. Tan estupida ella había olvidado completamente que no podía confiar en nadie. Pero confiaba en Nathanael, tanto que sus intentos de lucha sólo duraron segundos. Intentó patalear o intentar escaparse de sus brazos, de la mano que apretaba su cuello con cada vez más fuerza, pero no lo logró.
Algo en Molly cambió al instante, no adoptó esa expresión que solía tener cuando luchaba. Llena de odio y frialdad. Al contrario, su rostro se volvió débil, demostrando la tristeza que había en esa decepción.
No podía hablar, realmente era su final sin ningún tipo de palabras. Levantó una de sus manos para dejarla sobre la mano de Nathanael, de manera dulce, si ese iba a ser su final, no quería irse odiando lo que le había tocado.
No. ¿Qué demonios hacía? ¿Por qué no luchaba? Se molestó sin notarlo cuando ella dejó de forcejear, cuando ella adoptó aquella.. extraña forma, aquello lo que fuera. Él la habia visto luchar mil veces, sabia bien que ella sabía luchar bien y era buena; y ¡le hacía aquello!. Presionó un poco más su cuello con su mirada sobre sus ojos, de hecho podía fácilmente considerarlo una tortura para él mismo. Sus ojos, no podía observarlos sin sentir que ella no haría nada. -¿Qué haces?- le espetó cuando sintió su mano sobre la suya, ¿por qué no aprovechaba aquello? ¿Por qué él no aprovechaba aquella debilidad? No supo responderse aquella pregunta como tampoco podía responderse demasiadas. No se suponía que tuviera que sentirse así, no se suponía que tuviera que sentir nada en lo más mínimo.
-¿Qué haces?- repitió nuevamente, ¿iba a dejarse morir? ¿no iba a luchar un poco por su maldita vida? Todo lo que él habia luchado por su vida todo aquel tiempo, y ella se dejaba morir así nada más?
Una bala, una bala y estaba muerta. Una bala que perforara correctamente su cabeza y no había que contarle más el cuento a nadie. Quitó su mano de la suya con brusquedad y se apartó, se apartó. -Vendrán más, y ellos no tendrán un segundo de piedad por ti.
Apenas la soltó se dejó caer al suelo, de rodillas abrazándose a si misma en busca de calor. De un poco de consuelo en aquel shock, tratando de despertar de la pesadilla que parecía estar viviendo. Tenía que despertar de alguna manera, no podía ser ese Nathanael, no podía haberla engañado de ese modo.
Demasiado nena, siguió abrazandose a si misma dejandose marcar rojas en los hombros, quebrandose por completo sin darse cuenta hasta que vio las lágrimas caer sobre el suelo, inclinada ella sobre él. Que manera infántil de rendirse, había practicado tantos años ser fuerte y terminaba rindiendose contra un traidor de la manera mas infántil. Aunque pasara lo que pasara, seguía siendo una niña.
- ¿Por que? -murmuró algo sin sentido alguno al estar encerrada en sus propios brazos. Levantó la mirada ignorando el desastre que debería ser su rostro, sin mirarlo con odio sino con tanto dolor que no parecia adecuado en su rostro. Fuera de lugar. - ¡Matame si tanto quieres! Si tanto me has tenido que soportar, hazlo. Pero dime el por que. ¡Dime el maldito por que!

[Sigue cuando lo terminemos de rolear y. y ]

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domingo, 23 de mayo de 2010 @ 4:37 / 0 daisies


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