No pierdo nada con rogartelo, por que te lo estoy rogando.

Suspiró profundamente al leerlo, cerrando la tapa de la notebook y dejandola sobre el cuarto nuevo. Demasiado helado para ella. Tomó la pequeña caja que había guardado todo ese tiempo, esperando darsela por que le pertenecia. El camino hacia el acantilado fue demasiado largo para ella, caminando casi sin ganas y de una manera insegura al saber el rechazo que sentiría. Al menos estaba en el vacío por si aquello pasaba. Intentó no golpearse con una de las ramas pero finalmente llegó, caminando hacia Jake abrazandose con fuerza los brazos. Se aclaró la voz tratando de llamar la atención, sin lograrlo demasiado.
Jake medía con el reloj lo poco que le quedaba de estabilidad, en su muñeca sentía profundo sobre la piel cada aguja cuando se movía, como si clavaran otras en él a cada segundo, a cada momento que se volvía más diminuto. No iba a negarle una charla que le debía, y estaba dolido, lastimado, defraudado, pero él no era así. Detestaba el silencio con tantas palabras que decir, inclusive cuando aquellas pudiesen ser el final de algo que latía pobre dentro de su pecho detruído.
Al notar su presencia por el mínimo sonido, no volteo y mantuvo su postura tranquila sobre las rocas. Las rodillas arriba sostenian sus codos apoyados, y entre los dedos el cigarrillo largaba un hilo fino de humo blanco. Así se quedó, aguardando a que ella hablara, porque la iba a escuchar.
Suspiró suavemente cerrando los ojos, sabiendo que hasta se merecia ese silencio y el golpe que no llegaba. Caminó lentamente sentandose a su lado, abrazandose las piernas con algo de fuerza. Sacó la cajita de su bolsillo dejandola en el suelo. - Sé que no vale la pena decirlo. Por que a pesar de que lo sabes, nada cambiara todo el desastre que he hecho -frunció el ceño sin entenderse. ¿Como había hecho todo eso una sola persona?. - Si pudiera volver atrás te diría que si un millón de veces por que es lo que quiero, creí que si te decía que no iba a salvar a muchos pero no lo hice. Destruí todo. No pido que me ames... por que sé que no lo haces mas -acarició su propio brazo suavemente donde confirmaba aquello. - Pero te pido que me perdones. Que me des una oportunidad y que te quedes. Por que realmente no puedo vivir sin tí, sin este amor -se apresuró al hablar antes de que el respondiera. - Sé que no me darás nada de eso, pero te lo pido. No pierdo nada con rogartelo, por que te lo estoy rogando.
Llevó el cigarro a su boca, y al apoyarlo entre los labios, caló profundo hasta que pareció llenarse de humo y tuvo que largarlo. Despacio, a la nada, a ese aire frío que los rodeaba y separaba más que nunca. Escuchaba cada palabra mientras, atento a pesar de la actitud completamente indiferente que le mostraba. Escuchó y se tomó su tiempo para hablar, para contestarle en cuanto se le presentó la oportunidad de hacerlo. - ¿Qué hay de él? - Su voz ronca, gruesa se limitó a hablar así, y no la miró. - Pensé que estabas con él.
- Yo no me merezco a nadie. Ni a ti, ni a él ni a nadie -admitió abrazandose aun mas las piernas asustada no solo ante su realidad sino ante la frialdad que sabría que vendría por parte de Jake. Aunque seguía esperando aquel golpe. - Cliff será feliz con Kiks, ambos lo serán por que se lo merecen. Y yo... solamente quería decirte lo que te amaba.
- Yo sé que me amas. - Luego de volver a pitar, lanzó a lo lejos, girandolo en sus dedos, el cigarrillo que pico una vez ene l agua antes de desaparecer de su vista. Cerró entonces los ojos, tranquilo largando el humo mientras dejaba escapar también palabras. - Pero no lo suficiente, al parecer.
- Te amo de la misma manera intensa y profunda que siempre. Te amo como la primera persona que amé -suspiró una vez mas dejando de mirarlo para mirar la caja que había traído, jugueteando con ella recordandole el profundo dolor que había sentido en aquel momento. -La lanzaste... al agua. Y fui a buscarla. No merecia estar ahí por lo que la traje, por que te pertenece -tragó ante de dejar la cajita con aquel anillo que no se había atrevido a mirar, para observarlo atenta, esperando una minima reacción o cualquier milagro.
- No lo quiero. - Reprochó, girando la cabeza para finalmente dignar a mirarla, con esa expresión seria a pesar de morir por dentro. No iba a mostrarle eso a nadie, era diferente entonces más allá de ellos dos. - No quiero el anillo ahora Aqua. Es lo último que quiero ver, ¿no te das cuenta?
- Lo sé, lo sé, lo sé -lo detuvo antes de que pudiera hablar, apoyando las rodillas sobre el suelo, quedandose de rodillas frente a él ahora que tenía su mirada, no importaba cuan diferente era a la del Jake que conocia. Se mordió el labio suavemente con dolor, subiendo una de sus manos apoyando lo mas delicadamente posible, sin siquiera rozarlo. - Por favor, Jake.
- ¿Qué? - Terminó por susurrar, rindiendose al desestresar su cuerpo y los brazos, esa postura tensa que lelvaba. Estiró las piernas, y negó un momento con la cabeza mientras mirandola, buscaba como explicarle que las cosas ya no eran iguales. - Corrí a ella porque pensé que esto estaba terminado, y no me arrepiento Aqua, no puedo arrepentirme de querer largarme de este sitio con alguien que... que... - No supo como continuar, así que se limitó a encogerse de hombros.
- ¿Que? -susurró esperando que continuara en algún momento, dejando caer los dedos sobre su mejilla finalmente, acariciandola lo mas suave posible con una mueca de tristeza al escuchar algo que ya sabía pero quería confirmar. - Si estás con ella... está bien. Soy la menos indicada para decir algo. Sólo quiero saberlo. No quiero rogarte que estés conmigo cuando quieres irte y la quieres a ella.
- Estoy con ella.-¿Qué más le iba a decir? La amaba, pero todo apestaba, todo iba a salir mal siempre y se lo había advertido. No quiso lastimarla en ningún momento, y eos le hhizo sentir peor. No necesitaba que ella sufriera a pesar de lo demás.
- Quédate conmigo, Jake. -susurró cerrando los ojos cuando lo escuchó subiendo su otra mano hacia su mejilla para que lograra mirarlo. - Dame una sola maldita oportunidad que esta vez no la destruíre y te daré lo que necesitas. Por que nadie mas que tu me ha salvado, y lo sabes, desde que la asustaste nunca más volvió. Y nunca más volví a escucharla. Te necesito tanto como tu me necesitas a mí.
- Estoy aquí contigo, siempre Aqua, pero... - Se humedeció los labios pero no puedo encontrar que decirle, no supo ni que hacer así que no tenía que explicar. No quería rendirse, era orgulloso, y aparte de eso, ella correría peligro. Ambas ya lo hacían y el era el culpable. Se limitó a bajar la cabeza y largar un suspiro. - No lo sé.
- Estoy aquí siempre que quieras volver, Jake. Esperandote aunque, nuevamente, no lo merezca -se inclinó para besar lo mas suavemente posible su frente, alejandose lo mas rápido ante de quedarse ahí para siempre. Tomó la caja como si realmente le perteneciera, aunque siempre iba a quedar cerrada para ella. Se puso de pie sin soportar las lágrimas pero Jake estaba demasiado lejos para verla. - Gracias por escucharme, entiendo que no me perdones. Gracias.
La maldad de Jake o.o
Etiquetas: aqua desan
lunes, 3 de mayo de 2010 @ 9:52 / 0 daisies
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