Nunca es tarde, Eva

14 de junio # Casa de Eva.

Decidido a buscar un empleo para salir de su ermitaña vida, Lee agarró el periodico dandole una mirada a los avisos que Louise había destacado para él esa mañana, y sonrió tomando caminando a la sala para tomar su abrigo y las llaves del coche. Salió pasando el periodico bajo su brazo para caminar hasta aquel fiel e indecente coche 'compañero' como solía llamarlo para entrar y conducir por las calles de Greenville, sin prisa, sin preocupación. Abrió la guantera y sacó un un pequeño mapa de la ciudad que aún le servía de guía, ya que su mente era frágil, y lo miró deteniendose a un lado de la calle para buscar la dirección sin éxito. Levantó la mirada y reconoció enseguida aquella entrada por lo siquiera en bajar pasando las manos por los bolsillos para caminar hasta la entrada. Sólo diría hola, hola y podría seguir, algo en él lo hacía necesitar escucharla, o al menos, mirarla, sólo quería saber que era de ella, si aún lo recordaba y si tan sólo seguía con vida. Esto lo aterró y se acercó a la puerta tocando con los nudillos para esperar mientras su cabeza le decía, Corre Lee.
Con su bolso en los brazos, Eva se disponia realmente a salir, a irse de Greenville. ¿Que se le había pasado por la cabeza a ella o a Adam como para volver? Era algo enfermo estar pendiente de lo que pasaba, buscarlo o saber si estaba bien. Lo había entendido al ver a su hija, pero las conversaciones con Annie fueron diferentes. Escuchó la puerta y alzó las vista corriendose la cantidad de cabello que ahora tenía, que siempre había dejado crecer, acomodandose un poco la ropa para parecer formal a cualquier persona que golpeaba la puerta de la casa de su madre.
Abrió casi distraída, apunto de sacar un cigarillo de su caja cuando vio que era Él. Dejó caer la caja sin querer, insultandose por parecer una adolescente tonta, agachandose rapidamente para volver a tomarla.
- Hey -saludó sin saber bien que decir. - En mi mente te imaginaba con más canas, algo así.
- Se llama sindrome de Peter Pan -murmuró sosteniendo la mirada en sus ojos ladeando levemente la cabeza.- O así lo llaman hoy por hoy... -se acercó a ella y pasó los brazos por su cintura abrazandola. En realidad no le importaría si lo golpeaba, quizás lo merecía, o si comenzaba a insultarlo, iba a aceptarlo. Pero no volvería a quedarse con las ganas de tenerla así de cerca otra vez. Ella lo había sido todo para él y por más que lo negará no dejaría de serlo ahora, ni en un millón de años más. Cerró los ojos y murmuró.- Me alegra verte, Eva.
Quiso responderle con alguna otra tontería de paso, pero ya estaba abrazandola con fuerza sin darle tiempo a pensar. Tardó unos largos e interminables segundos, pero terminó por abrazarlo por el cuello con fuerza, de una manera algo desesperada al tenerlo, por que realmente pensaba que no iba a verlo más.
- ¿Ibas saliendo? -se animó a preguntar al cabo de unos minutos percatandose del bolso que llevaba y dió un pasó había atrás alejándose con cierta dificultad, pero, realmente la tenía frente a él, tan hermosa como siempre, como millones de veces la había recordado e imaginado y alejarse era como volver a eso, a sueños e ilusiones en los que confundía sus imágenes con la realidad.
- Huía en realidad -admitió dando unos pasos hacia atrás algo incomoda, no sabía por que pero tampoco quería demostrarlo y que se fuera. Se acercó un poco a la puerta, dandole paso. - ¿Quieres... pasar? Te ves bien, by the way -casi se rió en su cara, se ganaba el premio al momento tenso e incomodo y a la tontería.
- Me conquistó la barba -sonrió pasando la mano por su barbilla y entró mirando en todas direcciones recibiendo recuerdos que le provocaron sonreír.
- Al menos es algo sano -acotó cerrando la puerta de su casa, dejando el bolso en el suelo. Quedaban pocos muebles pero todavía estaba intacta como la última vez que se escapó. Dio unos pasos, sin mucho interes, buscando que decir sin sonar mal. Ignoró las tonterías y fue al grano. - ¿Que haces aquí, Lee?
- Necesitaba verte -la miró titubeando, no era una mentira, claro que no, pero estar así, así de sincero con ella, era bajar todas las barreras y hablar desde lo más profundo de su ser.
- ¿Nada más? -susurró con algo de tristeza y decepción pero aun pendiente de sus movimientos para no salir lastimada. Por que a pesar de todo, supuestamente Lee tenía una vida. Una familia. - No te perdiste de nada, soy el mísmo desastre de siempre. Más vieja nada más.
- Es parte del camino a lo debe ser nuestra vida, errar -la miró sin moverse.- Si no ¿Cómo te das cuenta de que la estas cagando, Eva?
- Es bastante tarde como para pensarlo, Lee. Hace rato que la cague y no hubo vuelta atrás para mí -bajó las barreras también, acercándose para apoyar las manos en el marco del sillón. - Cuando estás solo extrañando, supongo.
-Nunca es tarde, Eva -la miró y parecía como sí hablara para él.- Nunca... -se cruzó de brazos y la miró, enseñándole esos ojos profundos y serios, que reflejaban su convicción.
- Lo es cuando tienes una familia -habló sobre él, su única familia era Adam y él tenía su propio mundo ahora lejos de todo. No se cruzó de brazos pero le devolvió la mirada sincera. - Y tu la tienes.
- Y me espera -habló rendido, esperaba algo más, quizás un pasado que fue mejor.
- Te detendría -admitió sonriendo, resoplando ante la estupidez de la realidad. - Te detendría como no hacia cuando era chica. Pero mereces... ser feliz. Al menos tú.
- Mis hijas no destacan por su coeficiente extremadamente alto -rio levemente y la miró.- Pero sí saben mucho de la vida, y me han animado a buscarte, sabes... Lou dijo que no sería feliz hasta volver a mi camino -resopló algo avergozado riendo levemente y caminó a la puerta.- Buenas noches... -le dedicó una última mirada y se apresuró en salir, el tiempo lo había cambiado, no había duda, pero no se quedaría ahí como un cachorro, no.
Suspiró poniendolos ojos en blanco, no había cambiado nada para ella. Lee seguía escapandose y era ella quien siempre tenía que seguirlo. Antes se hubiese reído, pero no ahora. Salió casi a la mísma par exclamando su nombre con enojo, tomandolo del brazo para que se girara y la mirara al menos. - Aff, Lee! No me hagas correr así como siempre. Si esto te hace feliz, si esto es lo necesitas tanto como yo quedate conmigo. No te escapes como siempre. Te estoy deteniendo, quedate. No te vayas por favor.
La miró esbozando una sonrisa, y la besó. Pasó las manos por su cintura, tan sólo para acercarla a él lo que le permitió su cuerpo. Amanda desapareció de su cabeza, y ella volvía para quedarse, recordandole al contacto, que jamás la iba a superar, pero tampoco quería, por lo que sólo continuó.
La tomó de sorpresa una vez más, como todos los besos de Lee desde el primero. Lo envolvió una vez más entre sus brazos, devolviendole el beso de aquella manera que sólo le había respondido a Lee, a ningún otro chico más. Se alejó unos minutos, demasiado ansiosa, apoyandose en su frente. - Todavía te amo, maldito, y te he extraño.
- Yo no, sólo te recordaba que fui lo mejor de tu vida -bromeó, y la miró besándola otra vez para acariciar su mejilla sonriendo levemente.- Mi chica bandera.
- Hey Hey, ¿Que tu fuiste lo mejor de mi vida? -lo escuchó alejandose un poco hacia atrás, pero aun envuelta en su abrazo. - Ok, maybe, pero tendrías que aceptar que yo lo fui de la tuya. No acepto negaciones.
- Lo eres, lo serás, por siempre -la miró convencido y deshizo el abrazo con cuidado.


SOY FEEEEEEEEEEELIZ Y.Y AMSKADASKAMKDAMKAMAK. TE AMO LEE LOCO Y.Y mira T_T en tu caraaaaaaaaaaaa. eso.

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martes, 15 de junio de 2010 @ 22:07 / 0 daisies


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