Quiero que te quedes por mí.

8 de junio ~ Habitación suplente de Molly.
(aviso que este rol es MUY LARGO pero bueno, vale.)
- Aunque a veces simplemente se es -susurró peleando con sus propias palabras como si discutiera con algún tipo de idea que no era de ella y le había encontrado algún tipo de 'segunda vuelta'. Miraba hacia otro lado en ese momento, concentrada en el borde de la cama realmente pensativa, suspiró volviendose a Nathanael, manteniendo la expresión tranquila. - De todos modos, yo estaré ahí molestandote como de costumbre cuando lo sepas -bromeó guiñando un ojo de manera graciosa aunque sabía que no iba a llegar la risa por parte del chico frente a ella, asi que sólo se limitó a apretar suavemente la aspeda mano de Nathanael, uniendo sus dedos con los de él, en ese único contacto que para ella era una gloria. - Siempre hay un leve... miedo de que, ya sabes, te quedes. En una manera bastante infántil y sincera de decirlo. O que realmente me entregues. Estoy confiando completamente en tí, Nathanael, como si te entregara mi alma en partes... -se detuvo dandose cuenta de la sinceridad con la que hablaba, hasta ella misma comenzaba a darle miedo, parecia un libro abierto sin ninguna censura.
Nat asintió. No le molestaba saber que ella estaría molestandolo allí, de hecho aquello lo haría mantenerse 'humano', por decirlo de alguna forma; de hecho, a veces tenía la sensación de que volvería a lo de antes. Porque sí, cuando podía llegar a desear ser como antes, llegaba a tener el presentimiento de que lo haría, y deseaba no hacerlo. ¿Por qué? No lo sabía bien. Bajó su mirada a sus manos tomadasen silencio al tiempo que luego comenzaba a escuchar sus palabras. Porque no, no había necesidad de que él dijera mucho para que ella continuara hablando. Lo cual era bueno, en parte, porque sino estarían siempre en silencio. Aunque igualmente cuando Nathanael comenzaba a hablar, que de repente sucedía, ella terminaba por molestarse por alguna razón. Como había sucedido la otra noche, que se había ido y luego había vuelto. Aunque sabía que quizás de ella no ser así, él tampoco podría ser como era a veces. La observó a la cara al escuchar sus palabras finales. Su sinceridad de hecho le sorprendió, y le abrumó el hecho de saber que ella confiaba tanto en él. ¿Quién era él para que ella confiara tanto? No sabia si aquello era bueno. -Siempre puedo irme.- comentó simplemente mirandola. -No se si quiero que confies tanto en mi. ¿Por qué confiarías tanto en mi? No es bueno Molly.
- Ya sé que no debería confiar tanto en tí. Pero lo hago y no me interesa pensar. ¿Que podrías hacerme de todos modos? -hablaba con una frialdad diferente mezclada con ironia y broma poco caracteristica en Molly, pero siempre sucedía cuando las palabras de otro le agredían algún punto. Y en ese momento aquel punto era la extrema confianza de Nathanael al quererlo tanto y no querer que se fuera, por más que siempre estuviera diciendo que podría hacerlo. - ¿Que puedes hacerme? ¿Matarme, golpearme contra una pared y luego dispararme? ¿Entregarme a una masa de Guardianes no tan monstruosos como yo? No tengo miedo a eso, ni a ti con un arma en mi cabeza o a rinocerontes con tentaculos. ¿Sabes que a que sí le tengo miedo? -aventuró mirandolo seria hablando con aquel tono acelerado, sintiendo el corazón latiendole en la garganta ante el enojo repentino que sólo él podía encender. - Que te vayas y no vuelvas. Pero si quieres irte eres libre de hacerlo.
Nathanael la miró. ¿Qué podría pasarle? ¿Debía explicarle que podría pasarle? No, lo supo en el momento en el cual ella comenzó a decirle todo aquello y él dibujó una mueca desconforme en su rostro ante sus palabras. Apartándo sus ojos de los de ella porque le molestaba que le dijera aquello, que le dijera que no le temía a nada, que fuera así de 'masoquista'.
La volvió a mirar cuando ella mencionó que si sabía a que le tenía miedo y su respuesta lo hizo negar. ¿Por qué? Porque ella siempre le hacía lo mismo. Simpre le decía 'eres libre de hacerlo' cuando sabía que si se iba la lastimaría, y él no quería lastimarla. -Claro, siempre me dices lo mismo Molly. Me dices que no quieres que me vaya pero que puedo hacerlo si quiero, entonces, te estás contradiciendo. No quiero irme, pero se que probablemente este tampoco sea mi lugar. Porque por algo crecí en otro lugar, no? Me quedo aquí por ti, no por los demás.
-¿Que quieres que haga, Nate? No quieres quedarte y por más que yo quiera que te quedes siempre pensarás en ellos o en como... como podría haber sido tu vida con ellos o como estarán, o como responder tus preguntas que de seguro las tienes en la cabeza si tienes un poco mas de inteligencia -volvió la sinceridad que debía callar pero estaba presente en ella mas que cualquier otra cosa, hablando por ella como siempre. Algún día aprendería a no expresar sus sentimientos como un libro a todo el mundo. - Yo tampoco crecí con los Iluminados y a veces me siento sola si no fuera por ti o por Benjamin. No quiero que te... ¿te quedas por mí? -preguntó de la nada sorprendida en un acto rápido, creyendo que él se quedaba por que quería ser Iluminado. Pero aparentemente no era el caso. - Sólo quiero que te sientas cómodo, bien y en paz como todos lo hacen, nada más.
- Ya sé que no debería confiar tanto en tí. Pero lo hago y no me interesa pensar. ¿Que podrías hacerme de todos modos? -hablaba con una frialdad diferente mezclada con ironia y broma poco caracteristica en Molly, pero siempre sucedía cuando las palabras de otro le agredían algún punto. Y en ese momento aquel punto era la extrema confianza de Nathanael al quererlo tanto y no querer que se fuera, por más que siempre estuviera diciendo que podría hacerlo. - ¿Que puedes hacerme? ¿Matarme, golpearme contra una pared y luego dispararme? ¿Entregarme a una masa de Guardianes no tan monstruosos como yo? No tengo miedo a eso, ni a ti con un arma en mi cabeza o a rinocerontes con tentaculos. ¿Sabes que a que sí le tengo miedo? -aventuró mirandolo seria hablando con aquel tono acelerado, sintiendo el corazón latiendole en la garganta ante el enojo repentino que sólo él podía encender. - Que te vayas y no vuelvas. Pero si quieres irte eres libre de hacerlo.
Nathanael la miró. ¿Qué podría pasarle? ¿Debía explicarle que podría pasarle? No, lo supo en el momento en el cual ella comenzó a decirle todo aquello y él dibujó una mueca desconforme en su rostro ante sus palabras. Apartándo sus ojos de los de ella porque le molestaba que le dijera aquello, que le dijera que no le temía a nada, que fuera así de 'masoquista'.
La volvió a mirar cuando ella mencionó que si sabía a que le tenía miedo y su respuesta lo hizo negar. ¿Por qué? Porque ella siempre le hacía lo mismo. Simpre le decía 'eres libre de hacerlo' cuando sabía que si se iba la lastimaría, y él no quería lastimarla. -Claro, siempre me dices lo mismo Molly. Me dices que no quieres que me vaya pero que puedo hacerlo si quiero, entonces, te estás contradiciendo. No quiero irme, pero se que probablemente este tampoco sea mi lugar. Porque por algo crecí en otro lugar, no? Me quedo aquí por ti, no por los demás.
-¿Que quieres que haga, Nate? No quieres quedarte y por más que yo quiera que te quedes siempre pensarás en ellos o en como... como podría haber sido tu vida con ellos o como estarán, o como responder tus preguntas que de seguro las tienes en la cabeza si tienes un poco mas de inteligencia -volvió la sinceridad que debía callar pero estaba presente en ella mas que cualquier otra cosa, hablando por ella como siempre. Algún día aprendería a no expresar sus sentimientos como un libro a todo el mundo. - Yo tampoco crecí con los Iluminados y a veces me siento sola si no fuera por ti o por Benjamin. No quiero que te... ¿te quedas por mí? -preguntó de la nada sorprendida en un acto rápido, creyendo que él se quedaba por que quería ser Iluminado. Pero aparentemente no era el caso. - Sólo quiero que te sientas cómodo, bien y en paz como todos lo hacen, nada más.
La parte de la inteligencia le tocó de cierto modo el ego masculino, o más bien algo generalizado que estaba lejos Nathanael de no ser inteligente en lo más mínimo pero sí, ahí estaba negandose cosas como un imbécil. Se puso en pie simplemente y se alejó, observandola desde los pies de aquella cama. - ¿Crees que se sienten en paz? Creo que nadie se siente en paz aquí, porque todos de alguna forma temen que de un momento a otro ataquen. Y más cuando a su líder se le ocurre irse por ahí sin decirles a ninguno. Eso les da inseguridad. Nadie está completamente bien, ni siquieran pueden llevar una vida normal aquí, los pocos niños que tenemos aquí han perdido su inocencia por completo porque la mayoría a visto a gente morir. Así que ignoro que todos están bien y en paz.- le respondió mirandola. -Y yo estando acá tampoco ayudo en la seguridad de tu gente. Se que creen que volveré a traicionarlos, y de hecho una parte de ti probablemente también lo cree. Entonces lo siento si no puedo dejar de pensar en que si deberia irme de aquí lo más pronto posible.- le respondió un poco alterado
dirigiendose a la salida de la habitación. -No puedo ser un iluminado como quieras que sea Molly, no puedo ser todo lo que quieres de un día para el otro.- le dijo deteniendose un momento para luego finalmente salir.
- ¡Nathanael! -casi despierta a todo el cuartel con su grito, pero al menos había hecho la fuerza para que se detuviera por lo menos. - Por favor, por favor, dame cinco minutos de explicación. -no supo si se los dio pero soltó al instante todo su palabrerio, secandose las lágrimas que habían salido cuando corría de un fuerte manotazo. - Escuchame y mirame -lo obligó apoyando sus manos en el rostro para que la mirara. - No puedo hacer nada, no puedo hacer que todos estén bien. Sé que todos sufren y... están horribles. Y sé el monstruo que soy a pesar de que digan lo contrario. No quiero obligarte a nada. Quiere realmente sólo que te sientas bien. Quiero que estés... -ya ni sabía lo que decía por lo que lo soltó llevandose la cara a las manos, frotandose suavemente tratando de tranquilizarse. - Hace dos años que estoy enamorada de tí, desde que me salvaste. Todo lo que sentía por mi protector, cuando me salvaste, lo sentí por ti. Cuando dijiste que sentías algo por mí era demasiado chica como para entenderlo -habló con sinceridad acercandose un paso para mirarlo. - Pensé que nunca
pasaria por lo que confié toda la vida que sólo te querría de este modo enfermo y listo. Asi sería. Pero... lo que quiero decir, es que sólo quiero que sientas. Sé que soy una egoísta, pero quiero que sientas por mí. Quiero que te quedes por mí, quiero que me salves del enfermo de Gabriel golpeandome o de todos los tentaculos del mundo. No quiero que te vayas. - suspiró levantando el rostro y dando un par de pasos hacia atrás sonrojada por el atrevimiento. - No voy a decir 'puedes hacer lo que quieras' por que te enojarás. Sólo quiero que me entiendas y que te quedes. Quedate.
Nathanael caminaba por el pasillo y cualquiera que lo viera sabría que mejor era hacerse un lado, o podría llevarlos un tornado por encima. Y es que ya de por sí a veces, sucedía; aquel momento no era el más adecuado para que nadie se interpusiera entre él y su camino, no decidido aún. Porque no, aún no tenía decidido que demonios quería hacer y le bastaba con eso; no buscaba ser mayormente inteligente, porque de hecho en aquel momento su mente estaba completamente nublada por su molestia. Pero claro, evidentemente, al sentir la voz -o el grito- de la joven volteó a verla aunque en sí había sentido también como lo tomaba por el brazo para detenerlo.
Cinco minutos de explicación que naturalmente no estaban a su elección porque la conocía lo suficiente como para saber que le daría opción de negarse, o algo así. Que podía o no suceder, porque estaba bastante extraño aquel día. No sabia bien que le había molestado, quizás fuera el hecho de que ella seguía repitiendo que quería que él estuviera feliz en aquel maldito lugar y él estaba allí por ella, algo que habia ignorado olímpicamente.
Algo que también le había molestado. Ahora estaba seguro, de hecho, al recordarlo. -¿De qué monstruo me estás hablando? No veo ningún monstruo en ti. Verían más monstruo en mi, que en ti.- le recalcó mirandola y respiró profundamente para entonces dejarla hablar, observandola a la cara cuando sintió sus manos tomar su rostro por un momento para que la mirara.
Le sorprendió lo suficiente como para que quizás se reflejara en su rostro levemente cuando ella le admitió que había estado enamorada de él durante aquellos dos años tras él haberla salvado; un hecho que se había dado así por pura casualidad, y luego había aprovechado. Sí, aún recordaba como alguna vez le había dicho que estaba enamorado de ella sólo para hacerle creer que era un iluminado, porque naturalmente su comportamiento era completamente opuesto al de cualquiera. Y es que naturalmente él no era un iluminado en aquellos tiempos ni nada cercano, era un completo guardían de pies a cabeza dispuesto a cometer su destino. Su destino que ahora turbio y no llevaba la bandera con la cual había comenzado. Ni siquiera sabía si
llevaba una. Probablemente tendría que observar de la calle como se daba la guerra, porque ya ni él mismo sabia de qué maldito lado se encontraba y le molestaba.
Sus últimas palabras le llegaron más. Porque de alguna forma masoquista le gustaba saber que ella quería que se quedara por ella, que quería que la salvara, y que quería que se quedara. Era como algo que necesitaba saber, de cierto modo, quizás era lo que más le complicaba la existencia. En cualquier otro momento lo de los tentaculos le habría dado gracia a su forma, pero en aquel mometno sólo se había quedado observandola detenidamente. -No sabia todo eso.- respondió y supo que no habia sido la mejor respuesta, pero no era como si hubiera una gran respuesta. ¿No sabia ella ya que él estaba enamorado de ella? ¿No se lo había dicho ya? -Entonces basta de decirme que puedo hacer lo que quiera cuando no es lo que quieres.. Siento mis reacciones pero son las únicas que comprendo completamente ahora, suceden seguido.- le dijo y asintió.-Y yo siento por ti, siento por ti. ¿No lo sabes aún? Yo te lo he dicho.- añadió mirandola.
-Pero no puedo comportarme como uno más de ellos, porque no soy así. Porque estoy aprendiendo, estoy dejandome llevar y no es tan fácil a veces. Porque soy diferente. Y a veces puedo querer acariciarte y no lo hago porque algo me lo impide, y a veces puedo querer besarte y tampoco hacerlo porque eso me lo impide. Es mi pasado, y lo esoty intentando dejar atrás sin saber los motivos.
- añadió mirandola con atención y se acercó para colocar su brazo sobre sus hombros aún de frente, acercándola a él luego colocando su otra mano rodeando su cintura. Simplemente acercándola para abrazarla.
Quiso responder lo del 'monstruo', aquella verdad que sólo Benjamin y ahora Gabriel sabían pero no le dio tiempo cuando siguió hablando, de nuevo abriendo y cerrando la boca de modo tonto y tipico en una persona caprichosa. Como si la mente le hubiese cambiado ante el hecho de que pudiera irse, aceptó todo lo que dijo, lo entendió y no quiso acotar nada. Hasta logró ver lo que realmente sentía él y ella estaba ignorando u olvidando. - Lo siento -soltaba a cada minuto sintiendolo de verdad, con un nudo en el pecho representado como la angustia. No le dejaba hablar ni repirar bien, y mucho menos ver si no se quitaba el mar que tenía en los ojos. Tenía que dejar de sentir tanto al lado de Nathanael, iba a explotar en algún momento si seguía teniendo todos esos ataques de felicidad y tristeza en segundos.
Se acomodó en sus brazos aumentando la fuerza del abrazo extraño por parte de Nathanael, abrazandolo con necesidad sin importarle la tensión de su brazo y aun su pecho subiendo y bajando sin calmarse.
- Puede que sea tu pasado y sea dificil pero le dispararé de verdad si es que eso te impide besarme -habló en una mezcla rara de broma, algo que ni ella entendió pero se alejó lo suficiente como para tomar una vez más su rostro pero esta vez no quería que la mire decir sus tonterías.
Cuando se iba a acercar a él apareció alguien en el pasillo, a esas horas de la madrugada, pero Molly se dedicó en regalarle una mirada de puro odio y hasta un movimiento con la mano espantandolo. La persona salió disparada por donde había venido logrando una sonrisa en Molly y después de eso si acercarse para besarlo ella diferente a las maneras que lo había hecho antes, con mucha mas necesidad y sentimiento ahora si olvidandose que estaban en medio de un pasillo y que estaba amaneciendo seguramente, por eso tanto ruido.
Frank asintió y es que no era que él buscara que su pasado lo atormentara pero de cierto modo lo hacia porque su pasado, no era tan pasado, después de todo no estaba tan lejos. Bajó la mano que estaba sobre sus hombros para colocarse a la misma altura de la otra sobre su cintura, y la acercó a él rodeandola por completo con sus brazos ante el beso de la joven. Porque lo cierto era que si sus besos no terminaban por despertar todos su sentimientos ya no sabia que lo haría, porque era evidente que la quería. Continuó aquel beso que ella comenzó de la misma forma, añadiendole un poco más de pasión y en ese momento él también se olvidó del pasillo, de que había estado molesto con ella hacía minutos atrás y de que había querido en algún momento marcharse para siempre. Sí, todo eso se había borrado de su mente como si se le hubieran puesto 'erase' y ya no quedara nada, aunque claro eso no implicaba que realmente lo hiciera en lo más profundo; pero de cierto modo, era diferente, saber que ella lo quería. ¿No lo era? -Aún así..- le dijo por lo bajo alejándose apenas unos centímetros de ella.
-Ignoro que quieras que te bese cada vez que se me viene a la cabeza, podría ser seguido para todo el proceso de aprendizaje y no quedaría muy bien.- Le dijo, quizás lo más parecido a una broma. Apartó su cabello su rostro en una especie de caricia y la contempló a los ojos dandose cuenta recien de que estaba así, no con la mayor cantidad de ropa encima cuando lo cierto era que realmente hacía frío. -¿Saldrás así cada vez que me altere?
Etiquetas: favorito, molly davies
jueves, 10 de junio de 2010 @ 1:49 / 0 daisies
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