Yo no te estoy dejando, así que… No me dejes tú a mi.

Habían acordado encontrarse en el pequeño pasillo que daba a la escalera bajando al sótano.
Jake, vestía traje, y zapatos, y aunque la diferencia con el uniforme de Soul no era tan notoria, Meg así los quería. De traje a los hombres y de vestido a las mujeres. No le costaba demasiado darle el gusto a su amiga; así que sin más, a la hora de vestirse tomó aquel, el mismo que había usado en el funeral de su padre para usarlo esa noche.
Aguardó de brazos cruzados, contra la pared de un color beige opaco, que entre la oscuridad de tal pasillo igualmente no perdía belleza, ya que cualquier rincón de ese colegio por más antiguo que fuese o escondido se encontrara a la perfección estaba, cuidado y limpio más allá que nadie lo pisase. Sus brazos cruzados contra el pecho, y la mirada fija en la pared contraria, no muy lejana por lo angosto del pasillo, no expresaban nada. Cansancio en sus ojos, quien le conociera, pero ese algo más en su mente taladraba con fuerza pero el no lo planeaba demostrar.
Si, se encontraba feliz por Meaghan, por su enana, pero un extraño miedo que nunca le molestaba se mostró presente por sus venas, recorriéndole junto con la sangre volviendo sus pulsaciones más aceleradas, su corazón una bomba a punto de explotar al dar cada bombeo.
Temía.
Algunos pasaban, salían al baño entre risas y le miraban como si nada. No lo veían en realidad; creyó ver a su hermano, a Kiki, pero seguro su mente le estaba jugando una mala pasada. Por eso estaba allí, esperando por ella a que llegase, dejara de divertirse por un instante –si es que lo hacía- para que lo viera. Porque el sabía que ella lo lograría, vería ese sentimiento oculto tras sus ojos azules que lo atormentaba. Y entonces, si lo hacía, tal vez percibiera, que las cosas no iban bien.
Por más extraño que pareciera, a Aqua había algo que le faltaba y lo notó al instante o luego de varios minutos. Le faltaba aquel calor que abrigaba su cuerpo helado y cubría de cualquier mal, por tan inofensivo que parecía a lo lejos. Le faltaba Jake. Le faltaba la mano que encerraba sus propios dedos con posesión, pendiente de cualquier idiota que intentara mirarla. Lo notó aun más cuando el rostro de Meg cambió, tal vez con preocupación o con algo que ella no llegaba a entender de la persona que consideraba su amiga. Pero esa minima mirada que intercambiaron le dio pie a levantarse y buscar a Jake. De todos modos ya había entendido que no sólo no podía dormir sin él, ni vivir y ahora entendía que no podía estar sin su compañía.
Fue bastante fácil encontrarlo, a pesar del vestido beige que le impedía caminar con más rapidez, pero pudo verlo en el pasillo escondido entre las penumbras. Dejó de sonreír al ver la seriedad, por mas que fuera característica su seriedad, no podía estar mal aquel día.
Apoyó su mano en el hombro, tratando de llamarle la atención, logrando una mueca triste al verlo tan concentrado en sus pensamientos.
Ni bien sintió el contacto sus ojos se cerraron, despacio, en cámara lenta casi, y así, de la misma forma se mantuvieron en cuanto tomó una bocanada de aire profunda, con fuerza, como si aquello en realidad pudiese salvarlo. Si, ella podría salvarlo de cualquier cosa, porque lo que fuese que sucediera ella lo mantendría vivo.
Elevó su brazo para con su mano tomar la de ella sobre su hombro, y al tenerla, la acercó a su rostro para besarla, de una manera suave pero prolongada sobre la palma, con cuidado.
—Hay cosas…— No, no sabía como comenzar con aquello, pero debía decírselo. Porque el peligro era mayor ante la sorpresa, y el la necesitaba bien. A ella, y a su hijo. —Cosas que no he podido controlar estos meses. Cosas… cosas que me han jugado en contra, Aqua.— Al nombrarla, la miró, girando un poco la cabeza, abriendo los ojos con el dolor marcado en cada movimiento. —No pensé que esto pasaría. Nunca… Nunca pensé que todo sería tan complicado.
Alguien pasó al lado de ambos, por eso se detuvo, bajando la cabeza, ocultando la agonía en sus ojos que solo dejaría ella viese. En cuanto esa persona desapareció, el tomó la otra mano de Aqua, teniendo ambas entre las de él, protegiéndolas de lo que fuese en ese instante que por mas tranquilo que pareciese, solo era previo al desastre.
—Te necesito.— Largó casi en un susurro; era cierto, y era todo lo que necesitaba saber, lo único que debería de alentarla a esperarlo, pero sabía que era muy poco a saber con todo lo que iría a suceder, y ella se merecía la verdad
Apenas soltó aquel susurro se alejó de sus manos para envolverlo entre sus brazos, envolvió su brazo en el cuello de Jake y su mano libre acariciaba el pecho del chico, como si pusiera aliviarlo de todo lo que lo atormentaba. Era imposible, de por si lo sabía pero lo intentaba de todas las maneras posibles.
Pegada a su cuerpo, sin importarle la gente que pasaba a su lado, tan diferente a ellos. Apoyó la mejilla en el hueco de su cuello cuidadosamente, moviéndose con sumo cuidado y silencio.
— Dime que sucede.
— Iré a prisión, cariño.— Al decirlo, la apresó con sus brazos, rodeándola con ellos por la cintura. Porque predecía su reacción, un alejamiento que podría matarlo si así fuese, algún golpe en seco sin fuerzas que aún así, dolería. Porque la dejaría sola, si, pero en contra de su voluntad y aquello claro estaba; esperaba ella lo notara bien en como el dolor, dentro del pecho, apretaba haciendo que su voz saliera gruesa, como siempre, pero forzada y con dolor. —Greg… Bueno él, lo tiene todo para hacer que me encierren por… por un buen tiempo.— Años, tal vez, pero no iba a decírselo.
No supo si fue el o ella que tembló, pero al sentirlo, la tomó por los brazos para mirarla directamente a los ojos, y rogarle con los de él.
—Yo nunca te dejaré. Jamás.
Se intentó irse hacia atrás al instante que escuchó lo que dijo, pero estaba ella presa de los brazos de Jake impidiéndole irse. Sintió el nudo en su estómago asesinándola, dejándola sin aire y logrando ese temblor que no se detuvo cuando Jake intentó calmarla.
Se iba. Como tanto había temido. Como tanto había soñado. Como hasta Cliff, enojado, le había dicho que sucedería. Por un momento, en aquel estado de shock egoísta, no entendió que no era por que quería. No entendió que no era su culpa... totalmente. Reaccionó lentamente, subiendo su mirada hasta encontrarse con la de Jake.
—Me dejarás... me estás dejando. Sola y con ... — Ni pudo decirlo, bajando la mirada una vez más al suelo, incapaz de ver los ojos sinceros de Jake.
—¡No!— Largó eso en voz alta, y no sería ella la única que lo escucharía, a pesar de que necesitaba que ella lo hiciera, que lo entendiera más que nadie. Creyó sentirse morir en ese instante. ¿Por qué no confiaba en él? ¿Qué sucedía? Lo había sentido desde el momento que lo supo, algo iría tan mal que no podría controlarlo, pero… ¿Aqua? Necesito forzarla a mirarlo; tomó el rostro de la chica entre ambas manos luego de pegarla a su cuerpo, haciendo que la distancia fuese casi nula, y sus narices no se chocaran por la diferencia de altura. Hizo que lo mirara de una forma cari bruta, pero sin lastimarla. Necesitaba que viera sus ojos empañados, empapados de verdad.
—Volveré, solo necesito que seas fuerte sin mi por un tiempo, mi vida, por favor…— El degradé de cómo hablaba, esa forma ruda con la que comenzó y el ruego suave, rendido al final esperó le sirvieran para notar lo que sentía. Jamás había sido tan transparente con alguien, ni con si mismo en la soledad de la noche, en aquel acantilado. Y ella no le creía. —Yo no te estoy dejando, así que… No me dejes tú a mi.
Sabía que si él la obligaba a mirarlo, no sólo el shock se iría sino que podría tranquilizarse al instante de ver sus ojos oscuros. Y lo lograba, no del todo, aun sentía su cuerpo temblar levemente, pero demasiado notorio. Levantó sus manos de manera lenta, acariciando sus mejillas lo mas suavemente posible.
—Jake...— Susurró inclinándose un poco para besar sus parpados, sabiendo que se cerrarían cuando apoyara sus labios sobre ellos, en la idea absurda de tranquilizarlo con ese mínimo contacto. —Sabes que soportaré todo, seré fuerte todo el tiempo necesario. Pero... los dos sabemos que no volverás. No te dejará.
Si. Cerró sus ojos ante el beso sobre ellos, y así los mantuvo con dolor, apretados al oír esa conclusión tan deprimente, tan triste de lo que sería para ella su historia. Lo fácil que terminaría. ¿Por qué? ¿Por qué le estaba diciendo aquello?
—Confiaste en mí cuando te dije que te amaría para siempre. Eso no ha cambiado, no cambiará nunca, no importa lo que diga.— Recordó el momento en que le dijo que no la deseaba más, esa confusión de sentimientos que el engaño provocó en él. —Te ruego que confíes en mi ahora. Volveré por ti y por mi hijo, y todo estará bien, cariño. Lo juro. Yo nunca…— Acarició su cabello, pasando los dedos por sus mejillas en una caricia que intentaron sanar cualquier dolor que aquella noticia terrible pudiese haber generado. —Nunca te dejaré. — Repitió.
—Lo sé, Jake— Admitió con dolor, a pesar de que debería haber sonreído, haber sentido que de verdad iba a suceder.
Le creía, claro que lo hacia, como siempre. Le creyó cuando le dijo que no la amaba y lo grabó para siempre en su brazo, aunque ahora ya estaba desapareciendo dejando blancas huellas. No podía no creerle, necesitaba de esa esperanza más que de cualquier cosa. Tenía que volver. Algún día. En algún momento o no viviría sin él. No viviría por el hijo de ambos, no viviría si Jake no estuviera.
—Confío en ti, Jake— Afirmó apoyando su frente sobre la de él, cerrando los ojos ante sus caricias. —Estaré cuando me necesites... si es lo que quieres. Todo va a estar bien, ¿no? Saldrás... ¿no?
—Saldré, Aqua.— Aseguró sin dudarlo; era eso lo que quería, lo que necesitaba. Vivir para ella, para su hijo, y nada más. Y abandonarlos no estaba en sus planes, aunque se los arrancaran de los brazos, el, volvería para ellos. Correría, se arrastraría, nadaría por fuego si fuese necesario. —Saldré y volveré, y todo, absolutamente todo…— Acentuó aquello, buscando su mirada. —Estará bien
—Ok. ¿Cuando? — Susurró con firmeza, dejando aquella debilidad que tenía doble y apellido y estaba frente a él mirándola con esos ojos claros. Por un momento quiso saberlo, preparándose para cualquier daño, pero apenas lo dijo se arrepintió.
Sintió aquel dolor asesino en el pecho matándola, obligándola a si misma a besarlo. Siquiera entendió el por que, se acercó a su rostro de una manera desesperada, como si YA estuvieran llevándoselo de sus manos y ese fuera su último beso. No sabía si era así, pero seguramente los besos que seguían iban a ser así. Con ese sentimiento.
Respondió el beso, inclusive la apretó más contra él, sin lastimarla solo con la idea de no dejarla ir, sentir ese calor de su cuerpo junto al de él, para siempre. Que aquello jamás cambiara, necesitándola a ese punto. Al punto de necesitar el sabor de sus labios para vivir, como una droga vital que si no recibía cada segundo podría morir.
No dejó que ella lo viera, le sostuvo la cabeza contra su pecho y bajó un poco la de él, acercándose a su oído para hablarle en un susurro.
—Es hora.— Afirmó, y tomó una bocanada profunda de aire, sin agregar más. —Me tengo que ir ahora, pero… entra al sótano.
Cierto era que si Greg llegaba hasta allí, oiría la música y la fiesta de Meg se encontraría arruinada. No quería eso, por eso le rogaba se fuese para el enfrentar a su padre en otro sitio.
Nunca termino los rols con Jake xD el actual tampoco lo terminé, siempre queda colgado Jake, pero me da tanta cosita terminalos (U)
Etiquetas: aqua desan
jueves, 10 de junio de 2010 @ 1:07 / 0 daisies
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