de todos modos me dejarás después

8 de julio ~ habitación de Will
Lucianne dejó casi todo lo que hacia, ignorando al perro, los estudios, todo lo que pensaba hacer y hasta el mensaje de celular de Cedric, ignorando que faltaban horas para el 9. Sólo tomó su bolso, por que lo creía necesario, por que tal vez William estuviera lastimado y ella podría ayudarlo.
Mientrás caminaba escuchaba sus propios idiotas pensamientos, había leído lo que William le puso y sus pocas intenciones de querer verla, si se ponia una careta en el rostro iba a darle menos problemas. Pero ella quería verlo. A pesar de la noche anterior, a pesar del enojo de Cedric y hasta de tener que levantar el famoso anillo. Suspiró meneando un poco la cabeza golpeando la puerta de Will, mordiendose el labio con fuerza para contener lágrimas y soportar a su mejor amigo odiandola. Aunque tenía razón y debería hacerlo. Ella se odiaba, él y todos deberían hacerlo también. Se meneó de un lado al otro nerviosa, esperando que le abriera o lanzara por los aires la cosa que le tenía que dar.
El chico se tardó su tiempo en abrir la puerta, sin molestarse siquiera en pedirle que esperase o algo por el estilo como para hacerle saber que se encontraba allí y que lo complicado de llegar hasta el umbral era, por la estúpida herida que tenía en el rostro, sin dejarle ver demasiado. Sabía que era una terquedad el quedarse encerrado ahí con cualquier paño (más bien parecía una remera vieja) sobre su ojo derecho para mitigar la hemorragia, pero ir a la enfermería implicaba que todo Scatagh se enterara de lo que había sucedido y ya no quería recibir más regaños. Él tenía toda la razón al saber que las consecuencias de lo que últimamente pensaba o sentía, le dolerían. ¿Pero quién demonios se iba a imaginar que Black terminara con aquello?
- "¿Por qué existes?" - Refunfuñó en voz baja mientras le quitaba el cerrojo a la puerta, burlándose de las palabras de Cedric. - Porque me creó mi mamá, yo que se - Terminó por abrir y pestañear su único ojo con cierta dificultad. - Ah, hola. Pasa, si quieres. - Dijo metiéndose de nuevo a la habitación para ir a buscar algún otro trapo en el cuarto de baño para cambiar aquel que ya estaba demasiado empañado en sangre, para así no preocupar tanto a la chica.
Intentó no parecer sorprendida o dolida por el rostro de William. Dio varios pasos hacia él queriendo al menos acercarse a la herida, pero se detuvo casi de la misma manera que se detuvo cuando quiso curar a Cedric. Suspiró bajando la mirada y mordiendose aun más el labio tragando el sabor metalico de la sangre.
Cerró la puerta al entrar, apoyandose en la puerta sin saber bien que hacer, decidiendose a dar un par de pasos hacia él.
- Traje para curarte... si quieres -bajó el tono de voz manteniendose en el medio de la habitación dudosa.
Se observó en el espejo un momento, luego de lavarse. La verdad era que tenía bastante mejor aspecto que la noche anterior, debía ser por su licantropía que le dejaba curarse de aquella forma rápida. Aún así le molestaba que algo no le dejara hacerlo por completo, así como cuando se transformó frente al chico, costándole más que lo habitual.
- Algo está mal conmigo - Suspiró con un deje cómico, secándose el rostro. - No sé si puedes curar eso.
Se acercó a él en el baño, apoyandose en el marco de la puerta dejando caer varias lágrimas, secandolas rapidamente en un agil movimiento con su mano. - Nada está mal contigo, Will. -susurró levantando la mirada, ignorando la voz quebrada. - Déjame ayudarte, por favor. Es lo único que puedo hacer.
Su tono pareció ablandarlo un momento, un mínimo segundo en el que la observó acongojado, triste por ella. Pero cerró los ojos con fuerza un momento volviendo a sentir el ardor de la herida, y apartó la mirada apoyándose en el cuenco del lavabo.
- ¿Por qué demonios estás moqueando, Lucianne? - Preguntó con la mandibula tensa, intentando sin mucho resultado que su voz no sonara demasiado áspera.
- Lo siento, lo siento, no lo hago más -se rindió a pedirle una oportunidad por lo que se acercó a él poniendose al lado del lavado, tratando de ver la herida sin entender como podría haberse lastimado asi. Aunque ni le había preguntado a Cedric como fue todo, demasiado culpable. - Lo siento, Will. De verdad.
La observó de reojo antes de suspirar con pesadez.
- Creeme que quien más lo siente soy yo. Soy quien lleva la herida no? Pero no viene al caso, es lo de menos. Hay cosas que van a dolerte más, incluso más que a mí. Lo sé y es lo que me revienta así que... mejor si dejas de preocuparte por mí. - Se apartó de ella pasando por su lado al salir del cuarto de baño, yendo directamente hacia su cama donde estaba la gorra que ella le había obsequiado tiempo atrás. Dudó un momento, pero terminó por volver hacia Lucianne extendiéndosela.
- Tuya de nuevo. No puedo usarla o tenerla aquí dentro. Tengo que alejarme de tí al menos por un largo tiempo así que sería mejor si la mantuvieras; ah, y si me dieras lo que yo te regalé, hasta el dibujo. Cedric no va a querer que sigas con todo eso.
Lo siguió hasta la habitación como una idiota, dando varios pasos hacia atrás cuando vio lo que hacia, abriendo aun mas los ojos cuando escuchó sus palabras. Si quería lastimarla, lo estaba haciendo perfecto. De la manera mas cruda, como si algún golpe hubiese sido mejor.
- No la quiero. -se apresuró a decir en voz baja, aclarandose la garganta cuando notó como había sonado su voz. - Te lo regalé. Y si me llamaste para devolverme esto... puedes... puedes, bla, no lo Diré -tomó con fuerza su bolso caminando hacia la puerta, girandose al tomar el tomo de la puerta. - Quemala, no me interesa. Pero si tanto te interesa tener el dibujo... te lo traigo por Roberto. Mi único amigo. Un perro. Cool.
- Yo no puedo ser tu amigo, Lucianne - Se apresuró a espetar, molestándole el tener que admitirlo. - No solo por lo que me sucede, porque si fuera por mi corazón no me importaría seguir siendo tu hermano por lo que nos resta de vida si eso me deja quedarme cerca y estar para lo que necesites. Pero no me dejan y lo comprendo. Me pasé de la raya con mi broma y lamentablemente tengo que hacerte pagar las consecuencias a tí también, pido disculpas por eso. - Dejó de nuevo la gorra sobre la cama sin saber realmente qué hacer. - Sabes bien que no voy a quemarla. No me estoy deshaciendo de ella, estoy dejándosela a quien realmente le corresponde.
- "Por que no me dejan" Está bien, William -sacó todo lo que traía, las estupidas vendas y el alcohol en la cama, rapidamente y sin mirarlo volviendo hasta la puerta. - Al menos hazme el favor de curarte o te hará mal. -no salía en ella hablarme de manera fría, como si no lo conociera o quisiera hace tanto, pero lo intentó. Intentó entender lo que decía pero tampoco pudo, sólo escuchando en la cabeza las palabras que le dolían, las primeras y principales. - Al menos, si me necesitas avisame... -abrió la puerta de manera rapida, echandole una última mirada tanto al cuarto como al que era y siempre sería su mejor amigo. - Como compañera. -dicho las palabras cerró la puerta finalmente, suspirando al hacerlo y tratando de recordar cual era el camino hacia el despacho de Blanche.
Abrió la boca como para soltar algún insulto, llamarla ciega o alguna que otra cosa que le dejara en claro cuán dificil le era para él también el tener que hacer aquello, y que no lo tomara de la forma fácil. Pero suspiró y abrió nuevamente la puerta sin molestarse en correr hacia ella o alzar la voz; había demasiado silencio en el pasillo del lugar como para que le escuchara.
- Please don't go. Lucianne... i need you. - Tragó saliva para deshacerse del nudo en su garganta, demasiado cerrada como para que su voz saliera con naturalidad. - Es decir... no sé usar las vendas, you know. So... please, don't leave me... yet.
Se detuvo al escuchar la puerta abrirse, como idiota, girandose para mirarlo a lo lejos, escuchando las palabras como si fueran una especie de chiste. Intentó dar un par de pasos hacia él, solo dos, aun en medio del pasillo sin saber bien que decir. Suspiró humedeciendo los labios, encogiendo los hombros como respuesta. - ¿Yet? No necesitas vendas, tienes que desinfectarte la herida. Tampoco me necesitas, de todos modos me dejarás después, Ya bastante doloroso es esto, William, no lo hagas peor. Es lo que quieres.
Chasqueó la lengua contrariado, molesto y caprichoso. Tal y como era, sin importarle que le agradara o no lo que tenía para decirle pero buscando que comprendiera al menos lo que le sucedía o sus razones.
- Te necesito más de lo que yo mismo puedo llegar a imaginarme, pero no debería ser así. Tengo que cerrar la boca cada vez que intenta salirse de mí alguna cursilería idiota como que eres realmente hermosa cuando sonríes o que moriría si algo te sucediera. Tengo, porque debo, cambiar mis frases para que no queden tan obvias en cuanto a mis sentimientos para no incomodarte. Tengo que aceptar tu felicidad con otra persona sin ponerme en el camino a pesar de que no lo deseo así. Tengo que darle mil vueltas a Blanche para que no me odie por esto, por arruinar lo que tan bien llevas con Cedric. Tengo que saber lo que sé, pero ser sordo ciego y mudo por ello. Tengo que evitar quejarme en enfermería para que no expulsen al chico, tengo que darte tus regalos para no tener que olvidarlos en alguna bolsa de basura. ¿Pero no puedes quedarte tan solo un momento más cuando te lo estoy pidiendo?
Negó con la cabeza echándose atrás, controlando también su tono para que sonara más tranquilo.
- Lo que quiero yo es... bastante complicado, Lucecita. Porque ni yo mismo lo puedo creer aún. Pero estoy seguro de querer que te quedes conmigo. Es solo que eso te traería problemas y no sé... bla. No sé. Gracias por las vendas.
Suspiró una vez mas al escucharlo, haciendo eco en todo el pasillo al hablar. Cerró los ojos mordiendose aun mas el labio, ya demasiado lastimado, y caminó hacia él sin decir mucho. Aunque también quería decir algo que valiera o que le sirviera, pero nada le parecia justo y cualquier cosa que dijera lastimaba a todos. Quedó frente a él con la mano en su bolso algo inquieta.
- Supongo que puedo curarte el ojo -susurró encogiendose de hombros, empujandolo por los hombros para que entrara a la habitación una vez más. - Sin quejas ni llantos. Sólo yo puedo llorar hoy.

aksdmakdmaskmdakdkakma t.t es uno de mis favoritos tmb y.y no puede ser tan lindo. lucianne tonta loco ><>

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sábado, 17 de julio de 2010 @ 4:57 / 0 daisies


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