Aquello que me diste•
Aqua dudó al momento de entrar a aquella propiedad, bajó la velocidad de la moto al llegar y una minima sonrisa apareció en sus labios al notar que nada había cambiado. La sonrisa se borró al instante por que no era algo gracioso saber que no habia estado para ver como el lugar seguía siendo el mismo. Suspiró unos minutos al estacionar un tanto lejos, pero lo suficiente para poder ir caminando y no cansarse. Guardó los guantes que usaba para no lastimarse al andar en aquella moto y los mantuvo frente al portón. Sabía que podía preguntar y eran muy pocas las posibilidades de que la dejaran entrar. Estaba acostumbrada a lo que iba a hacer, apoyó las manos en la reja y la saltó con rapidez pasando del otro lado. Caminó rapidamente hasta la entrada viendo como Francis salía viendola con los ojos abiertos. Aqua también se quedó quieta mirandola sin saber realmente que decir o como tratar de explicarle lo traidora que era. - Sólo quiero verlo, un minuto -susurró sincera y se notó en sus ojos por lo que Francis la dejó pasar y Aqua suspiró algo mas tranquila. Observó la casa con tranquilidad, golpeando los guantes contra el pantalón de cuero ante la ansiedad. Se apoyó contra la pared de la sala, sabiendo que él iba a aparecer en algún momento y realmente iba a perder cualquier tipo de fortaleza que había creado. Pero TENÍA que verlo, tenía que al menos explicarle lo que había sucedido, y por lo menos que supiera que estaba viva y lo que se venía si ella se mostraba ante él. Pero era necesario verlo.
—No iré esta noche, ¿de acuerdo?— Avisó, porque tenía su móvil bajo la oreja, sosteniendolo con el hombro. Acababa de abrir la puerta de su despacho, y de allí salía, con sus pantalónes oscuros y la camisa blanca siempre tan arreglada. Sin embargo, se había quitado la corbata, y los primeros botones los llevaba desprendidos. Lucía cansado porque así estaba, y por ello no iría al bufete donde trabajaba, con un par de socios hacía ya un par de años. Se había recibido de abogado, era lo que le gustaba hacer, ciertamente, pero nada le gustaba desde que ella se había ido. Nada era lo mismo, él, ni siquiera, era el mismo Jake que un día se había enamorado de una chica bajo una escalera. Colgando el móvil, lo guardó en uno de los bolsillos de sus pantalones. Se detuvo, en aquella sala, con un par de sofás y una chimenea en frente, y se cruzó de brazos sobre el pecho, bastante agotado. Vio las fotografías, todas encuadradas en sus marcos y se acercó dando unos pasos. No era nostalgia lo que sentía, era peor. Era dolor, era un desgarro en el pecho donde simplemente no había nada, porque ella se lo había llevado todo, absolutamente todo. Una pequeña sonrisa se esbozó en sus labios, viendo como crecían sus hijos al correr de las imágenes, y allí siempre estaba ella. Perfecta, completamente angelical, y hermosa. No importaba lo enojado que estaba ahora con Leander, al lado de Aqua era otra persona. Porque toda la familia había sufrido un quiebre, un cambio drástico y completamente trágico ante la muerte de ella. Aún sufrían, aún le lloraban. Elevó un poco una mano, y delineó la figura de aquella mujer con un dedo, como si relamente la sintiera, como si verdaderamente la acariciara. Pero no estaba allí. Y no estaba en las noches a su lado en la cama, ni amanecía para verla con su cabello disperso sobre la almohada. Nada allí dentro irradiaba luz, no más. Le faltaban ese par de ojos claros, le faltaba el amor de su vida, y con todo lo que había dado por ambos, en un comeinzo, su muerte había marcado que le faltaran ganas de seguir respirando. Pero allí estaban ellos, sus hijos, necesitandolo. O pretendiendo hacerlo, pero suficiente.
Apenas vio a Jake entrar en la misma sala que ella se pegó a la pared sorprendida, conteniendo la respiración al instante. Era uno de los pocos que no había en todo ese tiempo. Había visto a Lux cuando la secuestraron, la guió hacia donde tenía que ir y le había enviado un mensaje anonimo a Francis explicandole en donde podría estar Lux. Había visto a su hija y se sintió seguramente finalmente. A Leander no era dificil de localizar, siempre había un bar donde podía verlo sin tener que llamar la atención, siempre podía mantenerse en la oscuridad controlando sus impulsos por sacarlo de ese lugar a los golpes. Pero a Jake nunca lo podía ver. Y, sobretodo, nunca hubiese logrado nada. Siempre creyó que su cuerpo iba a moverse por sus propios medios y no iba a controlar las emociones y la necesidad de tocarlo o alcanzarlo. Lo vio de espaldas y cerró los ojos mordiendose los labios con fuerza, siempre tan lastimados por ese tic que tenía. Y tuvo razón, se vio a si misma enderezarse para alcanzarlo o al menos llamarlo, intentó detenerse y lo logró cuando su celular sonó, con aquel tema especial de Jake, que logró hacer eso en toda la casa y lograr que Aqua se quedara quieta en la sala sin saber que decir, obviamente había hecho el ruido suficiente para sacar a Jake de su ensueño y no era la manera que ella quería presentarse..
Sintió el ruido distorcionando completamente el ambiente que él se había creado para si mismo. Porque allí estbaa solo, a pesar de Francis, y nadie iría a interrumpirlo. Cuando sus hijos estaban en casa él se percataba de su presencia a pesar de darles su privacidad, su espacio. Tal vez era que él necesitaba el de él, porque Lux sobre todo, notaba esa ausencia en el alma de su padre, inevitable, dolorosa. Movió su cabeza despacio, no supo porque, pero así lo hizo. Y sus ojos se encontraron con la imagen que pensó nunca jamás iba a poder contemplar. Porque... Había perdido las esperanzas, lo había perdido todo y entonces, todo estaba allí. Ella. Aqua completamente perfecta a pesar de su actitud. Esos nervios que Jake vio al instante la reconoció, conociendola como realmente ella era. Como si él no hubiera sentido sorpresa alguna, porque él jamás la había podido olvidar. ¿Cómo olvidar un ángel? El único ángel de su vida, la mujer de sus sueños. Para siempre. Dejó la mano cayera pesada en el aire, hasta toparse con su propio cuerpo que la detuvo. Y aunque su rostro no decía nada, por dentro no entendía que sucedía allí. Perfectamente podía estar alucinando, pero era demasiado real. Bajó por ello la mirada, tratando de volver en si, pero al elevarla cabeza otra vez, ella seguía allí. ¿Era posible? No importaba, porque Jake, decidido luego de todo aquello se acercó, dando un par de pasos. Y su brazo rodeó la aún diminuta cintura para acercarla, y confirmar en el contacto que no estaba soñando y todo aquello era real. Ella era real, entonces y allí.
Hacia tiempo que ningún movimiento de Jake la asustaba, no desde Soul, por lo que no dio ningún paso hacia atrás, aunque podría haberlo hecho sabiendo que iba a suceder. Y cuando estuvo pegada a él, apoyando una mano sobre el pecho de Jake para intentar alejarlo y poder pensar y respirar, se sintió bien. Por que creyó que iba a odiarla tanto como ella se odiaba. No merecia ni siquiera ese mínimo contacto por parte de Jake, no merecía nada de eso. Tomó aire unos minutos, bastante tranquila sabiendo que debía hablar y lamentablemente, mucho. Intentó alejarse un poco de Jake pero le fue imposible y mucha fuerza no ejerció de todos modos. - Hola a ti también, Jake -susurró sin mirarlo a los ojos, mirando sus propias manos o el pecho del hombre notando como iba rompiendo cualquier tipo de muro con sólo su contacto. Iba a salirle mal el plan, lo sabía. Iba a rendirse sólo por verlo, todos los años en inmortalidad para Lux y Leander se iban a desaparecer si no trataba de alejarse.
—No.— Murmuró apenas. No estaba molesto, sentía una maldita desilusión, porque estando allí, ella le había mentido, y él no creía merecerlo. Sin embargo, no podía evitarlo. Elevó el rostro de la chica buscando lo mirara al poner dos dedos bajo su mentón, y entonces contempló sus ojos, reflejandose en ellos como solo en aquellos podía reflejarse. Se vio a si mismo dolido, algo molesto. Se vio a si mismo demasiado desconcertado. Y vio amor, el mismo de toda la vida, que no había cambiado en nada, ni siquiera con... la muerte. Aunque para entonces era una completa mentira. —Mirame y dime por qué me dejaste.— Le pidió, siendo que creía que aquello era lo mínimo que merecía de su parte.
Aqua suspiró tratando de recordar todo lo que iba a decirle y ahora al tenerlo tan cerca había olvidado, la había tomado por sorpresa por completo. Tomó la mano que Jake uso para subir su mentón y llevó la palma hacia sus labios, dejando un beso casi suave, aun mirandolo fijo a los ojos. - Por que te amo aunque no lo creas ahora, ciego de enojo, siempre voy a amarte y no hay manera de que deje de pasar en algún momento eso -le aclaró mirandolo aun serio, preparandose para hablar, siempre cautelosa pero expresando ese momento. Tomó aire dejando caer la mano de Jake notando que había perdido cualquier tipo de defensa, aunque ella sabía que pasaría. - Días antes de lo que pasó vino a hablarme Katherine, creo que sabes quien es -hizo una mueca triste aun mirandolo a los ojos deseando volver a tener su mano por lo menos para sentirse un poco mas fuerte. - Habíamos hecho un trato de que yo fingia mi muerte y ella le daba a Lux, Leander y a ti inmunidad de sus planes de destruír todo lo Broderick. Yo sabía que no iba a ser cierto por lo que le dejé a Lux un cuaderno, pero ella tardó muchisimo tiempo en encontrarlo y creo que una vez trató de buscarme y le fue mal. De todos modos ya me vio, pero creo que se asustó. No es la única -tomó aire sin alejarse aun, a pesar de haber terminado casi todo lo que tenía que decir y nada faltaba más que el perdón. - Sólo venía a decirtelo por que no mereces no saberlo y seguir de este modo -alzó una mano para acariciar su mejilla suavemente, sabiendo a que se refería. - Por que no pretendo que me perdones ni entiendas, por que no merezco nada de eso, ni tu amor. Sólo que lo sepas y no sufras más.
No era ya cuestión de entender o perdonar. Iba mucho más alla de eso, pero por alguna extraña razón Jake no creía que ella podría entenderlo alguna vez realmente. Era lo más raro de toda la situación; eran las mismas peronas, sintiendo los mismos sentimientos pero todo era diferente. Todo... dolía demasiado.
—Yo...— Comenzó, alejandose un poco,soltandola despacio para guardar las manos en sus bolsillos, los del pantalón al mismo tiempo que bajaba la cabeza, su mirada que decía demasiadas cosas. —Hace mucho que estoy muerto, Aqua, simplemente he pretendido tenerte a mi lado el tiempo que pude, pero no estabas aquí. Y eso acabó matandome realmente.
Elevó la cabeza nuevamente, la miró largando un suspiro mientras se encogía de hombros bastante destruido como para hacer algo más. —Realmente te ves hermosa.— Admitió, medio sonriendo con tristeza. Era algo que Jake no podía evitar, ella lo conocía después de todo. Pero continuó, no quería simplemente decirle lo que le pasaba por la mitad. Mentirle a Aqua jamás había valido la pena, porque él confiaba en ella, en que juntos eran mejores, pero tal vez... A ella no le pasaba igual. Por algo había mentido, después de todo. —No tengo que perdontarte, no lo entiendo pero... Sabes que no importa de donde y como vengas, te estaré esperando siempre.
Dejó caer su mano cuando Jake se alejó, mirando un minuto el suelo tratando aun de buscar las palabras para darle a él un poco de fuerza. Por que había vuelto para que se sintiera un pocor mejor y ahora era peor que antes, era su culpa de todos modos. Escuchó lo siguiente, sintiendolo como un golpe mas que algún tipo de cumplido, cerró los ojos con fuerza tomando aire para volver a mirarlo con dolor. Dio un par de pasos rapidos hacia él abrazandolo con fuerza, uniendo sus propias manos detrás del cuello de Jake por si trataba de alejarla cosa que ella no iba a permitir ahora que había llegado hasta ahí. - Estoy aquí, no tienes que esperar nada si no me sueltas. -susurró conteniendo cualquier tipo de lágrima pero sabía que pronto romperia esa promesa a si misma. - No me sueltes, Jake, eres lo único real que tengo. Lo único aunque no me creas.
Sintió el abrazo como un golpe directo al pecho que lo hizo tragar, al mismo tiempo que cerraba sus ojos completamente adoloridos. Ardían, quemaban de odio, pero no con ella, con él mismo. Se consideraba un idiota; ¿cómo había vivido tan tiempo sin Aqua? ¿Por qué? Eran preguntas con respuesta, pero para entonces cual fuera aquella no tenía sentido, porque respirar no era lo mismo sin esa mujer a su lado, no era humano hacerlo. —No vuelvas a dejarme.— Le susurró, mientras respondía a su abrazo rodeando la cintura de ella, sin dejar que hubiera distancia entre ambos.Ya no tenía porque haberlo, ella estaba allí y él iba a asegurarse que fuera para siempre. Literalmente, al menos a su lado iba a estar hasta el último momento que sería el comienzo de uno nuevo. Porque Jake no era Jake sin Aqua, porque no existía vida sin ese amor, por más letal que resultara luego de tanto tiempo.
Aflojó un poco el abrazo al tenerlo cerca y que le correspondiera, se mantuvo unos segundos en los brazos de Jake tratando de volver a sentir todo lo que siempre sentía cuando él estaba a su lado. No sólo su perfume o la manera que respiraba en su cuello, logrando leves cosquillas que nunca lograba ocultar sino que quería volver a sentir los brazos protectores de Jake alrededor de su cuerpo. Era lo que mas necesitaba en ese momento, protección de cualquier manera. Se alejó finalmente un poco, apoyando sus manos sobre el rostro de Jake para que la mirara regalandole una mínima sonrisa nostalgica. - No voy a dejarte... si me sonries. -susurró acariciando con anhelo la terminación de los labios de Jake, por que a pesar de que recordaba de memoria la sonrisa de Jake, la necesitaba.
Era increible que no camibara con el tiempo, que fuera la misma chica que necesitaba ser protegida de alguna manera ante sus ojos, luego de tanto tiempo. Diminuta, frágil. Y era suya. Estaba con él, otra vez. Entonces... tenía todas las razon es para sonreír, aunque una nube gris enorme de la cabeza de todos los Broderick amenazara con estallar y empaparlos, al punto de ahogarles. Ese segundo valía la pena. La miró y negó un momento, desviando sus ojos, pero al instante se volvió a los de ella. Los que amaba, aunque no tanto como sus labios, ella lo sabía. Por eso, en ello acariciando su espalda con los dedos que se movíand espacio sonrió, mínimamente para acercarse luego, y besarla. Porque echaba de menos eso también, todo acerca de ella había sido una falta, creando un vacío insoportable.
Apenas Jake bajó los ojos supo que iba a suceder, por que lo conocía y apesar del tiempo que había estado lejos de él aun recordaba todo sobre él. Sonrió también cuando vio su sonrisa, esa que siempre ella pedía y tenía y le convenía no haber mostrado a nadie más y notó como la mirada se le nublaba y las lágrimas caían por sus mejillas. Quiso disimularlo por que se había vuelto fuerte con todo ese tiempo, pero cuando se trataba de Jake todo la volvía débil. Y una mínima sonrisa podía lograrlo todo. Cerró sus ojos lentamente cuando él la besó, dejando caer sus manos hasta el cuello de Jake tirandolo hacia ella suavemente, notando que por mas que quisiera volver ese beso algo dulce se notaba la desesperación de Aqua por volver a tenerlo. Recordó rapidamente, ni ella sabía como, el primer beso con Jake, en medio de la calle cuando él se lo pidió y se pegó mas a él notando que era la misma sensación que tuvo cuando lo besó. Como si ya lo conociera, ya le perteneciera pero de todos modos estaba besandolo por primera vez. Era igual, salvo que esa vez, no era el primero y sabía como reaccionar a toda aquella pasión de Jake.
Sintió lo dulce de sus labios contra los de él, el ardor de vovler a tenerla cerca. Era... casi imposible cuando había amanecido esa mañana, una vaga ilusión de lo que jamás volvería a suceder pero para entonces, era cierto. Así que continuo ese beso; cuando eran más jovenes si se tornaba más pasional que de costumbre, Jake se hubiera detenido pero no había necesidad entonces. Elevó a Aqua un poco la tener su cintura rodeada por los brazos, y ella siempre sería una pluma, así que que demasiado no le costó. A unos pasos, que avanzó, aquella pared donde la había visto antes sostuvo la espalda de la chica, porque él no dejaba de besarla. Solo lo hizo, deteniendose despacio luego de unos momentos, porque no parecía correr el tiempo a su lado, porque podía estar así con ella una eternidad, pero necesitaba verla. La sentía, pero necesitaba volver a ver que era real. La distancia que impuso no fue demasiada, unos pocos milímetros porque su nariz aún rozaba la de ella. Sus ojos azules la miraron, y en eso, volvió a sonreir, como hacía años no sonreía. Como no había hecho jamás en su ausencia, porque aquella sonrisa le pertenecía completamente. —Gracias por volver.— Murmuró, elevando una mano apra acariciar su mejilla despacio, apenas con las yemas de sus dedos.
YO SÉ que mas de un stalker queria leer el reencuentro y yo lo venía retrasando por que no sé, ES MIO *se lleva el rol* Y nada, sigo lloriqueando cuando leo, ni Nathanael le gana, no hay caso.
Etiquetas: aqua desan
lunes, 29 de noviembre de 2010 @ 1:13 / 0 daisies
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