Rió por lo bajo, negando con la cabeza a su pregunta, ignorando el hecho que no le había aceptado la mano, y guardándosela junto con la otra en el bolsillo del pantalón. —No sólo cuando veo a alguien—siguió con su broma, y se dio la vuelta para caminar detrás de ella, echando una vista rápida a la mujer, que de lo joven que parecía podría ser una estudiante, que se había aparecido del otro lado de la barra. Pero, raramente, sólo la había mirado por el reflejo de ver alguien que se acercara a ellos, ya que él después se detuvo justo detrás de Liz, sacando una de sus manos del bolsillo para subirla al mechón que acababa de correrse. Agarró una cantidad de pelo entre su puño, corriéndolo al mismo lado que ella había hecho, ahora para acercarse a su oído y susurrarle—. Y yo que pensaba arreglártelo.—dijo acariciando suave y lentamente la piel de su cuello, mostrándole una leve sonrisa cuando su mano llegó a su mentón haciendo que siga mirándolo.
Cuando se acercó a la barra miró a la mujer del otro lado, sin ninguna sonrisa en especial, siempre con esa expresión indiferente a todo el que no quisiera, no conociera o no le caía bien. Solía cambiar la expresión al lado de Aaron y algunas personas mas, pero eran mínimas. Iba a preguntar de mala gana lo del helado cuando sintió un leve frío en el cuello seguido de un escalofrío rapido, fue mas rapido el cuerpo que la mente de Liz cuando intentó girar para mirarlo aunque él ya lo estaba haciendo por ella. Contuvo el aire unos minutos, algo obvia sin realmente quererlo. Levantó una ceja casi burlandose de lo que decía, no quería parecer una desalmada o afirmar lo que decía cuando en realidad era una broma lo del corazón roto, pero la seguridad de él le causó gracia, no tanta como la que demostró. - Ni que pudieras.
—Sh, mujer, sh—la calló entre una pequeña risa, siguiendo sus caricias por su mejilla, con tanta suavidad como antes, o hasta más. Le causó gracia que ella contuviera la respiración, pero no lo demostró, simplemente se encorvó hacia su rostro, quedando más cerca, con pura intención—. Qué confianza me tienes, huh. Sé que no puedo, pero podrías alentarme, en vez de desanimarme.
Hizo rodar sus ojos cuando terminó por susurrarle con sus labios rozando los de ella, quitando su otra mano del bolsillo para sostenerle de la cintura, y desde ahí hacerla caminar hacia atrás a que quede entre la barra y él, ya olvidando el hecho que la otra mujer esperaba que le pidan algo. Antes de entreabrir sus labios para atrapar los suyos en un beso, se lo pensó, y se notó cuando se quedó un par de segundos mirándola a los ojos; simplemente no sentía con Lizbeth el mismo deseo con cualquier otra mujer, no llevaba el mismo pensamiento, y a diferencia de haber besado a alguna otra, sí le importaba la reacción que ella llevaría, y lo que pasaría después, porque con ella fue con quien más tiempo estuvo desde que llegó a Thypick, y perder su amistad por eso sería, para él, una verdadera pena.
Escuchó el bufido de la mujer de la barra cuando Aaron apoyó su mano sobre su cintura, sin poder evitar una sonrisa al notar eso pero borró la sonrisa cuando notó realmente lo que iba a hacer Aaron. Alzó una ceja algo sorprendida por la vacilación del chico antes de cortar la distancia ya que lo imaginaba algo mas espontaneo o quizas era ella la que hacia todo sin sin pensar y asi le iba, asi la trataban también. Pero cuando se acercó completamente apoyó rapidamente las manos sobre el cuello de Aaron atrayendolo más al responderle el beso. Por minutos creyó que no iba a responderle, se había vuelto insegura desde lo de Gabriel y creyó que nadie mas se interesaría en ella. Pero era un beso, no interes, y era Aaron, no era tan importante como para ella. Dio un paso hacia atrás al recordar eso, casi odiandose al instante de haberlo hecho, pero ya era bastante tarde. Buscó la conversación mas rapida que encontró y terminó siendo la mas patetica. - Asustaste a la mujer que se fue.
A pesar de que la morocha se había ido hacia atrás, él se había quedado unos segundos tildado, con los ojos cerrados y los labios mínimamente entreabiertos, hasta que suspiró, y los cerró, al igual que abrió los ojos. Solía ser mucho más seguro, mucho más confiado, y odiaba pensarse que estaba sintiendo aquel tan molesto sentimiento que hacía 3 años no se le presentaba, desde la muerte de Lauren. Por eso frunció el ceño, curioso, sin entenderse a sí mismo. Luego prestó atención a lo que le dijo Lizbeth, y miró hacia la barra, asegurándose que era cierto, no que tal vez la haya asustado, pero sí que se había ido.—Supongo, entonces, que no tendrás tu helado.—le dedicó una sonrisa ladeada, porque ya empezaba a estar como un completo idiota, y no era agradable, no para él, así que una sonrisa, en ese momento, era forzada. Dio un paso hacia atrás sólo para darle espacio, al estar tan cerca suyo cuando ya no tenía un motivo para estarlo, y dejó de tenerla 'acorralada', por así decir. Hubiera dicho que lo sentía, por la reacció de Liz y su cambio tan repentino de tema, pero no, tan bajo com
- ¿Que? ¡No! ¡Mi helado de invierno! -se quejó dandole la espalda para golpear la bara con los brazos y gritando un 'hey' aunque nada sucedió y obviamente menos iban a responderle ahora. Se dio vuelta frustrada mirando por encima del hombro de Aaron a varias que la miraban y empezó a reírse apoyando sus manos aproposito sobre los hombros de Aaron. - Tendrías que haberme avisado antes, me veía mas peinada y arreglada. Sobretodo si ibamos a tener tanto público asesino -bromeó por que eso hacia Lizbeth para salvarse de las situaciones que ella había arruinado, como siempre. - No mires hacia atrás, estoy hablando mal de ellas y se nota. No me sonrías asi de falso -se quejó al volver a fijar los ojos en él mirandolo seria, con el ceño fruncido por la expresión de Aaron, aunque siempre era exageración por parte de Lizbeth.
Antes que le diga que no mire para atrás, él ya estaba empezando a darse vuelta para saber a qué se refería con ‘público asesino’, a lo que sólo vio unas figuras de mujeres que no pudo identificar quiénes eran en cuanto había vuelto a mirarla a ella. —Estamos en otoño, Liz—alzó una ceja, dando unos pocos pasos más hacia atrás para apoyarse contra el borde de una mesa, y cruzarse de brazos. Levantó su mentón corriendo su cabeza hacia arriba para señalarle la barra, queriendo incentivarla a que vuelva a intentar el gritar, para que aparezca—. Llámala de nuevo, tal vez estaba haciendo un café o algo, sino, no conseguirás un helado. Aprovechó en lo que ella estaría insistiendo para girar la cabeza y tratar de averiguar quiénes eran las que los miraban, pero no les resultaban familiar, una vergüenza, pero no recordaba haberlas visto anteriormente. Entonces las ignoró y miró a su compañera.—A menos que sepas de un lugar cerca, sin tener que escapar.
Dejó caer las manos que tenía sobre los hombros de Aaron cuando él se alejó de ella, suspirando unos minutos para volver a la calma que tenía o un intento de eso. Se acomodó nuevamente el cabello detrás de la oreja y miró sin mucho interes a la barra, ya no quería helado y ni se acordaba que había venido por eso. Apoyó sus manos en la barra, aun de espaldas, y de un rápido movimiento se subió a la madera, moviendo los pies en el aire, sabiendo que eso iba a provocar mas que alguien llegara en vez de un grito. -Un café es muy de adulto. Y tiene que haber helado en otoño para chicas caprichosas -hizo una mueca de disgusto golpeandolo aproposito con uno de sus pies. - Siempre la opción es escapar, estoy castigada de por vida. Y vinieron mis padres a pedir que no me dejaran salir. Es un orfanato-carcel-colegio para mi esto.
Puso los ojos en blanco cuando la vio sentarse en la barra, caminando hacia ella mientras iba descruzando sus brazos para apoyarlos a ambos lados de las piernas de Liz, mirando rápidamente a la puerta que daba a la cocina para fijarse si alguien salía, y después la miró a los ojos, dado que no aparecía nadie. —Así lograrás que te saquen. Trata de no romper la madera—dijo en broma, bajando un poco la vista para la parte de la barra que estaba pateando. Cuando por el rabillo del ojo vio que alguien, finalmente, salía, se corrió a un lado, habiéndole rodeado de la cintura antes con una mano para hacerla baja, soltándola en cuanto ya pisaba el suelo—. ¿Por qué pidieron que no te dejen salir? ¿Qué hiciste?—preguntó intrigado y en un tono de burla en la última pregunta, volviendo a ignorar a la pobre mujer que sólo estaba trabajando.
Se quejó cuando él la bajó de la mesa, no sólo por que estaba comoda mirandola desde arriba, sino que podía ver a los alrededores. Escuchó la pregunta que una vez él se la había hecho y casi todos los del colegio también. Hizo una mueca al escuchar sin saber realmente que decir, por que había recordado que él le había dicho lo que había hecho. Miró a la mujer ahora deseando que se marchara. - Dos cafés. -susurró cuando en realidad quería decir lo del helado pero la mujer se marchó sin poder decir otra cosa más. Apoyó las manos sobre la fría barra aproposito, solo para sentir el frío. - Estoy acá por que no puedo controlar mis poderes blabla. Pero sobretodo por que me enojo muy seguido, ya lo sabes, y suelo lastimar a la gente cuando sucede. Bueno, tuve una pelea con alguien que intentaba molestarme. Ya lo había hecho varias veces, pero una vez lo detuvo... -negó rapidamente con la cabeza tratando de sacarse cualquier recuerdo, nombre o dolor. - lo detuvieron y una vez sola terminé de... explotar y terminé por lastimarlo gravemente. Y bueno, ya sabes lo que pasó -movió las manos tratando de expresarse aunque supuso que Aaron iba a entenderla, sobretodo por la mueca triste que hizo al terminar la historia. - Y Lucianne y Cedric creen que como castigo merezco quedarme para siempre encerrada. También Blanche y demás.
Escuchó primero lo que pidió, y se quedó algo confundido por el hecho que aquello hayan sido cafés, cuando estaban ahí para el helado que ella quería. Igual no se preocupó en hacérselo acordar, o en parar a la mujer para que en vez de que lleve cafés, que lleve un helado, sino que se quedó mirando a Lizbeth para ahora prestarle atención a ella, y no a lo que tomarían después. Dedujo en lo que terminaría por, justamente, aquella mueca que hizo, lo que provocó que se arrepintiera de haberlo preguntado, pero tarde o temprano iba a hacerlo.—Ven aquí, pequeña.—dijo mientras le rodeaba la cintura con sus brazos, abrazándola con cuidado. La entendía, y no sólo porque supo a lo que se refería, sino porque también había sufrido de una sensación parecida. Hubiera preguntado algo al respecto si no fuera porque odiaba que a él le pregunten, y supuso que con ella no sería diferente. Aún así, fue algo que no tenía tanto que ver.—¿Y por eso llamas a tus padres por sus nombres?—en realidad, bromeaba, podían haber miles de razones más que Aaron desconocería, además de encerrarla en Thypick.
Aceptó el abrazo ya que en realidad necesitaba uno desde el momento que había pasado, el único abrazo que había recibido era de su hermano, y era por él había hecho desastres. Pero no era la misma situación, era diferente y mas tranquilizadora. - No soy pequeña -susurró fingiendo enojo pero pegandose a su cuerpo para abrazarlo por la cintura sin dejar que se separe de ella como solía hacer siempre Aaron. - ¿Vas a besarme otra vez? Te dije que me avises -bromeó sin ningún problema un poco mas tranquila aflojando la presión de su brazos contra el cuerpo del chico. - Los llamo por su nombre, cierto, no me doy cuenta. Son una gran mezcla de cosas, pero empecé a usarlo cuando me di cuenta que me ocultaban cosas y de odio hice eso, me acostumbré, supongo.
—Sí, eres pequeña.—dijo haciendo leves caricias en su espalda, sin soltarla, y no sólo porque ella no dejaba que lo haga, sino que también no tenía la intención. Miró a la mujer con los dos cafés que dejó sobre la barra, a unos centímetros de ellos, y luego se fue tan rápido como había entrado. Se acordó de aquel ‘público’ que ella había nombrado cuando le dijo que le avisara cuando la besara, pero, a su costumbre, ignoró a los demás, quienes no eran con quien estaba.—No, no voy a besarte—respondió, agachando un poco la cabeza para mirarla, al haberla corrido un poco para atrás también. Hizo una mueca antes de apoyar sus labios en los de ella—. No iba a hacerlo.—admitió, porque decía la verdad, sino fuera porque al decirle que le avisara, él se hubiera quedado abrazándola, y nada más abrazándola. Después de todo, no tenía más que esa intención con ella. Al besarla, subió una de sus manos a su mejilla, para con los dedos correr suavemente el pelo que le cubría el rostro.
Iba a volver a quejarse por lo de pequeña cuando el la alejó un poco del lugar seguro que era el pecho de Aaron, hizo una mueca al alejarse pero desapareció tan rapidamente como llegó. No respondió ninguna de las cosas que él dijo, sobretodo por que no sabía que iba a decir. Cuando él se acercó cerró los ojos al instante, a pesar de ser un un movimiento lento, y subió una de sus manos hacia el cuello de Aaron una vez más aunque esa vez no tiró de él sino que acarició su mejilla con su pulgar suavemente, volviendolo un beso suave y casi dulce a pesar de venir por parte de Lizbeth. Se alejó solo un poco, sin cortar el abrazo, apoyando la nariz que ella odiaba sobre la de él, encontrando finalmente que decir a pesar de el aturdimiento. - ¿Vas besando a pequeñas asi por la vida? Voy a tener que denunciarte -bromeó en voz baja, haciendo un chasquido con la lengua gracioso negando lentamente.
Mantuvo sus ojos cerrados cuando en vez de sus labios fueron sus narices las que estaban juntas, a lo que no se quejó, claro. Continuó con unas leves caricias con sólo la yema de sus dedos por la mejilla de Lizbeth, desde debajo de su ojo, al lado de la nariz, hasta cerca de su oreja.—Tendré que empezar a preocuparme por conseguir un buen abogado.—frunció el ceño, diciéndolo bastante serio como para estar bromeando. Ladeó un poco la cabeza para darle un corto beso antes de abrir los ojos y mirarla. Soltó su rostro para volver a tenerle rodeada la cintura, llevándola nuevamente en contra de la barra, sin costarle demasiado al ya haber estado cerca de ésta. La levantó a que se vuelva a sentar, a diferencia que ahora, ya sentada, bajó sus manos a sus piernas para movérselas y rodeen la cintura de Aaron. —Se enfriarán los cafés.
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Etiquetas: lizbeth black cain
lunes, 22 de noviembre de 2010 @ 13:14 / 0 daisies
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