Sintió una leve puntaza en los dedos pero no le prestó atención, sentía un dolor extraño pero poca atención le prestaba. El ojo morado le ardía pero no era demasiado importante en ese momento para Freddie. Oyó la puerta abrirse y se odió por no fijarse si Lucy estaba ese fin de semana en Soul. Él solía siempre salir los viernes a la noche y no volver hasta los lunes a la mañana, completamente
desastroso pero asi era Freddie. SinNombre estaba pegado a él, ambos sentados en el suelo pero con la espalda en la cama. El perro intentaba animar a Freddie, moviendose de un lado al otro, mordiendole los dedos tratando de jugar pero Freddie seguía algo perdido, decepcionado y dolido. Kurt le había ordenado que vuelva al colegio, que él se ocuparía, que él iba a ayudarlo y Freddie no le creía,
pero nada podía hacer si el maldito le impedía la entrada. Claro, le prometía que iba a estar todo bien que al llegar a la puerta le comentaban que no podía salir. No confiaba en él, obviamente. Y apesar de odiar ese sentimiento... él tampoco confiaba en si mismo. En lo que podía hacer, en lo que podía sentir si fuera libre para encontrar a su hijo y asesinar a cualquiera que dijera tenerlo.
Suspiró, tirandose el cabello hacia atrás para ver a Lucy entrar, sus ojos brillaron un poco, lo más cercano a una sonrisa, al ver lo impecable que estaba, esa mezcla de dulce y elegante que Freddie pocas veces veía pero no dijo nada más, solamente volvió la vista a la foto en el suelo, llena de baba del perro, y se mantuvo en la oscuridad, con las piernas extendidas que no dejaba pasar a nadie.
Le resultó extraño el que Sin Nombre no comenzara a ladrar apenas ella abrió un milimetro la puerta. Le resultó extraño que no comenzara a querer salir, o le saltara encima. Lo echaba de menos, lo necesitaba porque al menos aquel animal parecía atentar a levantarle el ánimo.
No lo vio cerca, así que miró a su alrededor pero notó que estaba todo demasiado oscuro para notar algo. Tal vez porque las cortinas estaban cerrdas y eso... era aún más extraño. Solo Freddie mantenía las cortinas cerradas en la habitación, porque no importaba cuan gris fuera su día, Lucy necesitaba algo de luz, de el sol que se encondía en algún lado tras las nubes.
Alzó una ceja en silencio, preguntandose si él podría haber estado por allí, y se agachó, para ponerse a gatear por la alfombra de aquella habitación en busca de su mascota. No quería asustarlo, así que a pesar de las pocas ganas y energías, con la voz más natural que le salió le llamó, un par de veces hasta toparse con algo lo cuál tomó entre sus manos.
Definitivamente no era su perro, era... diferente, y ¡se movía! Lo reconoció luego de unos
como un zapato, con seguridad, y para cuando notó que no estaba vacío por dentro se alertó, soltándolo antes de hablar.
¿F... Fred?— Preguntó insegura de que fuera un extraño revisandole sus cosas o las de su compañero de habitación.
- ¿Vas por ahi saludando a extraños y robandoles un zapato?
Podía sonar gracioso en otro momento pero por el tono de voz casi sin vida no lo era. Para nada. Soportó cualquier tipo de pensamiento y miró a Lucy con seriedad, volviendo a tirarse el cabello hacia atrás por lo largo que lo tenía. Dejó que SinNombre escapara de sus manos y lo dejara un poco en paz y se tomó todo con más tranquilidad,
por que la necesitaba para hablarle a Lucy. Levantó la mirada y trató de sonreírle, pero nada llegó. Nunca había estado tan angustiado en su vida, nunca había perdido a nadie como para no encontrar la razón de no sonreír. Se sintió idiota por momentos, ignorante y odio haberse sentido mal por cosas que no tenían valor contra estas. - Hey Lucy. Estás bonita.
Hola Freddie.— Le saludó, tratando de sonar en vnao entusiasmada, aunque logró sonreírle mínimamente. Sabía por lo que estaba pasando, porque él se lo había contado, y aunque no era el mejor momento para ella tampoco no iba a llenarlo con esas cosas, no cuando él podía necesitarla realmente. —Gracias.— Murmuró en respuesta a su halago.
Entonces, se movió hasta estar a su lado, apoyando la espalda en lo que quedaba de la cama a un lado de Freddie. Se corrió el cabello trás su propia oreja y entonces lo miró, suspirando. En realidad, no sabía que decir, porque notaba lo mal que estaba y era entendible, por más que detestara verlo así.
No sabía que tan idiota podía resultar, pero estiró una mano hasta llegar a la de él y la apoyó encima, acariciandolo con la mano al mismo tiempo que inclinaba a un lado la cabeza, apoyandola apenas en el brazo de él.
Creo que todo va a estar bien, Fred.— Le dijo, con sinceridad, siendo lo único que le quedaba a ella pensar con su hermana para no quitarse la vida realmente. No quería perderlo, no quería que se fuera con su alma entre las manos.
Se mantuvo con la vista perdida hasta que la escuchó... nadie le había dicho eso. Julieta parecia querer complicarsela peor, Astrid vivía en su mundo de colores y ahi Lucy, la que él creía que no iba a importarle para nada el hecho de un bebé perdido por negligencia, intentaba curarlo. Tomó la mano de Lucy para subirla hasta sus labios y besarla suavemente, ante la cercania notó que no sólo un
beso le dejó sino sus estupidas lágrimas que había contenido unos minutos. Entrelazó sus dedos con los de ella tragando para continuar, dejando ambas manos sobre su rodilla. - Eso espero, Lucy -hizo una mueca triste apoyando su mejilla sobre el cabello de Lucy, suspirando una vez más. - Eso espero.
¿Desde cuando ella era fuerte? Al hacerse esa pregunta internamente, sintiendo las lágrimas de Freddie mojar su piel, tomó aire para llenar sus pulmones, porque sentía un dolor que no la dejaba respirar, aunque debía seguir haciendolo. Por él, por su hermano. ¿Cuánto duraría esa fortaleza? Lo necesario, de seguro, y para cuando sintió que ella también dejaba escapar un par de lágrimas, no se sintió vulnerable o menos fuerte, se sintiño humana. Algo demasiado nuevo para alguien como Lucy relamente, que no veía en ella nada común o bueno. Para alguien como Lucy que era intensamente dependiente.
A pesar de todo sonrió mínimamente, y sin importarle demasiado nada, se movió un poco para al estirar el brazo libre abrazar a Freddie, sin fuerza ya que de ella carecía. Besó su mejilla por un instante, la que tenía más cerca al elevar la mirada, y luego, secó las lágrimas de su mejjilla, aunque pudiera lucir como que le quitaba aquel besó, solo quería verlo mejor.
El perro pareció unirse al abrazo, robandole una sonrisa a la chica. Porque Sin Nombre se puso entre las piernas de ambos y se recostó, se echo como nunca antes en su vida: callado.

Etiquetas:

lunes, 22 de noviembre de 2010 @ 13:03 / 0 daisies


« Older posts Newer posts»



Copyright ©. Layout by OhMissLinda.
Please view with Google Chrome in a screen resolution of 1280 x 800.
Picture from: Tumblr All rights reserved 2011 - Infinite.