Me casaré contigo un día, Emma Locker.
Apenas vio que Emma se acercaba dio una última calada a su cigarrillo y lo tiró, para pisarlo luego. Largó el humo despacio y cuando ella ya estuvo cerca, sonrió mínimamente, viendola desde donde estaba y escuchandola, su comentario que logró hacerlo reír un poco. La chica tenía gracia, y era dulce, no podía simplemente no reír. —Bueno, me he descuidado un poco, lo sé.— Dijo, exagerando bastante al hacer un gesto con los brazos. —Pero nadie se ha quejado.— Esperó que se sentara así que, notando que tenía los brazos estirados y acaparaba todo el respaldo, los bajó, cruzandolos sobre su pecho tranquilamente, tan solo para no intimidarla. —Ahora tendré que cortarme el pelo y afeitarme.
Había esperado que Keith bajara el brazo que tenía sobre el respaldo, no por que le molestara sino por que sentía que estaba robando espacio de Keith, una vez que lo bajó se sentó con normalidad, sonriendole de lado una vez que estaba en el banco. Sus manos quedaron sobre su propio regazo, tratando de darle calor a sus piernas con sus guantes.
- No me he quejado, queda bien de hecho -admitió con sinceridad volviendo a mirarlo soportando la necesidad extraña que tenía de tocar su barba, por simple impulso. - Tal vez si te hubiese conocido con este... look, no hubieses parecido tan intimidante -volvió a sonreírle aun con sinceridad, ya que los ojos claros de Keith en la cafeteria aun seguían en su memoria.
[perdi algo.]
Se sorprendió por las palabras de Keith, parecia que era el día de honestidad de ambos ya que soltaban palabras sin darse cuenta, o tal vez era el tiempo que había pasado. No lo había tomado mal, había tratado de no parecer tan sorprendida pero creía que había fallado completamente en eso. -Me he perdido bastante -admitió unos minutos luego dejando que el silencio se fuera de una buena vez. - Me recomendaron vacaciones y fue peor ya que tenía mas tiempo para pensar y... -se encogió de hombros por que no valia la pena el tema. Para nada. Se corrió el poco cabello que tenía mientras acomodaba un poco sus aguantes, finalmente, levantó la vista. - Yo también te he extrañado, si eso es a lo que te refieres -sonrió, por que la manera de decir las cosas de Keith era algo... rara. - Hasta todavia tengo tu regalo de cumpleaños -recordó dandole un pequeño golpecito al bolso que llevaba consigo.
Notó la sorpresa de la chica que le robó una sonrisa de lado, pero bajó la mirada para no intimidarla, como decía ella que él hacía. Sin embargo no dejó de escucharla, y para cuando atinó a tocar aquel tema el solo cerró los ojos. No quiso decir nada, estaba allí para ella, para escucharla si lo necesitaba, pero Emma era fuerte. Más de lo que parecía creer. Él lo sabía, lo había visto. Oyó de su regalo, y volvió a mirarla, con una expresión sorprendida porque aún recordara aquello. —Relamente eres increible.— Largó, con sinceridad, negando un momento al sonreirle sin problemas. Era cierto, si le robaba sonrisas, no tenía por qué ocultarlo realmente. —Me casaré contigo un día, Emma Locker.
Al largar aquello lo hizo en tono de broma, pero su inconciente gritaba cosas que ignoró de oír.
Rió al escucharlo, tomandoselo como una broma ya que ella no se veía realmente como una persona increíble. Pero lo dejó pasar, no iba a discutirle cosas cuando lo decía en ese tono y con esa sonrisa tan perfecta.
- Oh, callate, no sobrevivirías ni un día -bromeó también abriendo el bolso lejos de los ojos de Keith, rebuscando entre las cosas que tenía, ninguna era muy importante mas que el regalo, que tampoco era la gran cosa. - De todos modos, vas a odiarme cuando lo veas. Pero juro que fue con buenas intenciones, no quería intimidarte. -no sabía como podía reaccionar Keith con eso, y estaba dispuesta a arriesgarse. Sacó del bolso un retrato de tamaño normal, pero con la diferencia de que el marco era bastante grueso y barnizadp a pedido de Emma. Era bastante lindo pero no tan hermoso como la foto. Se lo alcanzó con una mirada cautelosa, preparandose para la reacción de Keith. - Una vez fui a tu oficina y no estabas, asi que me dejaron entrar y te esperé, pero no llegaste y estaba apurada. Pero vi la fotografia y me la llevé. Le hice una copia y pedí el marco. Sé que fue completamente egoísta de mi parte y una falta de respeto, pero te devolví la foto como habrás visto. -miró ella también la foto que una vez Keith le había mostrado donde había estado aquella chica y aquel nene que eran algo especial para el hombre sentado a su lado. - Realmente lo siento si... si crees que fui una metida, por que lo fui. Pero quería hacerte ese mínimo regalo.
Él no esperaba para nada aquello. Keith era la persona que menos gustaba de hablar de su familia luego de la tragedia, pero no se había equivocado para nada en confiarle aquello a Emma. No era un regalo que pudiera despreciar, ni siquiera enojarse por él como ella pensaba. Él sabía que eso no sucedería, era Emma, y era adorable, no podía equivocarse con cosas así, pero a diferencia de lo que parecía augurar la chica, aquel era le regalo perfecto. Ninguna de las hipótesis que en miles de apresuradas palabras le había planteado le resultaba parecida al sentimiento que entonces estaba sufriendo: no pensaba que era una metida, no estaba molesto por aquello tampoco. Al tomar el presente de Emma lo miró, inclusive admiró el marco a pesar de la atención que le robó la foto como cada vez que la veía. Acarició con los dedos, el rostro de las personas en ella y la seriedad melancolica se borró cuando recordó que la tenía a Emma a su lado y que nunca pretendía mostrarsele débil, por más humano que aquello fuera, por más normal. Ni siquiera cuando aquello podía volverlo en menos intimidante ante los ojos de la chica. Con una pequeña sonrisa la miró, y se detuvo así varios segundos antes de hablar.
—Gracias, Emma.— Largó, en voz baja, humedeciendose los labios antes de largar un suspiro y elevar una mano, la cual llevó a la mejilla de la chica, la cual acarició con cuidado. Mucho cuidado, como si ella fuera una muñeca de porcelana facilmente rompible. —Es el mejor regalo fuera de fecha que he tenido en años.
Bromeaba. Siempre bromeaba, pero aquel, era el agradecimiento que salí desde lo más profundo de su corazón después de mucho tiempo.
Aguardó ansiosa y con un leve nudo en el estómago la respuesta de Keith, por que no sabía que pensar. Siguió con la mirada cada movimiento de Keith, terminando por sonreír tiernamente al ver que aparentemente le gustaba. Y fue un alivio, sintió el peso marcharse finalmente y se sintió vez. No pretendía ver ninguna lágrima o algún indicio de un Keith débil o melancolico por que lo poco que conocía de él, no era para nada débil. Permitió que acariciara su mejilla con lentitud. Hacia 8 meses tal vez se hubiese asustado por todo lo pasado, pero había pasado tiempo y estaba mucho mejor que la vez que Keith la vio en su casa, que cualquier contacto la atormentaba.
- Nada que no merecieras, Keith -respondió en esa manera de decir 'de nada' y rió al instante después. - ¡Hey! Yo traté de dartelo, 8 meses después, pero no importa. Traté. -atrapó la mano que Keith tenía en su mejilla envolviendola con sus dos manos. - Me alegro que te haya gustado. El marco no es tan lindo como la foto, pero lo intenté.
Una pequeña sonrisa se esbosó de nuevo al escuchar lo último. Ella era considerada de pensar, de preocuparse. Pero aún así entonces, mas allá de su familia en aquella foto, Keith se quedó prendido a los ojos de Emma y no pudo evitarlo; tragó inclusive, tratando de detener el magnetismo que la chica lograba con él, pero fue imposible. Solo necesitó de un segundo para acercarse un poco, y su mano bajó a la nuca de emma despacio aunque en un instante para acercarla también. Pegó su frente a la de ella, rozó su nariz y estaba listo para el golpe, pero ante de eso necesitaba explicarle.
—Realmente te echaba de menos.— Murmuró, viendo a sus labios en el instante que lo dijo, luego volviendo a sus ojos con la seriedad menos dura dle mundo.
Humedeció los labios por acto reflejo, no se sentía nerviosa, se sentía extraña. Emma era de las personas que pensaban absolutamente todo antes de moverse y no podía evitar pensar en ese momento. No iba a golpearlo, para nada, sentía demasiadas cosas por Keith. No sabía si eran más o menos de las que había sentido por Hunter, por que había estado tanto tiempo enamorada de él que con el tiempo empezó a creer que era un simple capricho.
- Yo también, Keith, yo también -se vio a si mísma repitiendo las palabras, no había casi nadie en el parque asi que nadie mas que Keith podría reírse de ella y sus actitudes de adolescente, cuando era bastante grande. Cerró los ojos al instante, sintiendo su respiración sobre sus labios, levantando su mano libre para acariciar la mejilla de Keith, terminando por acariciar su barba con una pequeña sonrisa tipica de Emma al haber logrado lo que quería.
No iba a seguir con aquello, no iba a pretender que nada sucedía si Emma, en esos mínimos actos le decía que no tenía por qué hacerlo. Era una mujer especial, una mujer por la cual valía la pena arriesgar secretos, y no buscaba ponerla en peligro, no pensaba poder hacerlo cuando lo único que quería era protegerla, y conocía la historia de su vida. Conocía que los Sweden no eran sus amigos, y esao... eso le daba razones para seguir luchando. Por ella también, aquel bastardo, pagaría. Y había cosas que ella no sabía pero... Ya tendría tiempo, quiso pensar. Liquido esa distancia al cerrar sus ojos, sus labios se pegaron a los de ella pero aquello duró unos segundos, porque la besó relamente llevando ambas manos a sus mejillas, despacio, con cuidado. Era lo que quería, la quería y no podía ocultarlo.
Fue un momento raro para Emma ya que hacia tanto tiempo que no besaba a alguien que se encontró a si mísma extraña finalmente haciendolo. No iba a alejarse de todos modos, ya estaba encantada por Keith como para alejarse. Respondió al beso de Keith de una manera lenta y casi tierna, aunque era Emma, todo lo relacionado con ella lo era y pocas veces podía lograr parecer de otro modo. Con las manos apoyadas sobre las muñecas de Keith se acercó un poco mas, aunque ya no era posible por culpa de esa posición sentada en el banco y no iba a tirarse encima de Keith, además seguramente había gente cerca como para hablar de ella como solían hacer siempre, en general, no sólo por Emma.
- Tengo que robarte fotos más seguido -susurró una vez que se alejó de él tomando aire pero todavia con los ojos cerrados sobre la frente de Keith. Iba a volver a besarlo, lo que encontró sumamente extraño de su parte, asi que tomó aire bajando las manos hasta su propio regazo.
Etiquetas: emma locker
jueves, 20 de enero de 2011 @ 7:23 / 0 daisies
Please view with Google Chrome in a screen resolution of 1280 x 800.
Picture from: Tumblr All rights reserved 2011 - Infinite.

