¿Tú quieres que me aleje de tí, Em?
Hizo una pausa, humedeció sus labios por un segundo y bajó la mirada como si esperara una respuesta a algo que aún no había dicho. Siempre esperaba decepcionarse, y más entonces. James creía, que de alguna manera, estaba pagando errores del pasado y no podía quejarse, así que estaba listo para lo que fuera.
—Yo quiero saber…— Volvió a mirarla, pero diferente, fijo a sus ojos tan claros esta vez, con los de él tan similares. —Quiero saber si debo alejarme de ti, si debo estar alerta. Quiero saber si puedo confiar en ti realmente, o si te has acercado a mí por conveniencia. Puede sonar idiota que te lo pregunte,— Asumió, con una sonrisa. —Pero heme aquí más idiota pensando que no eres así, porque veo algo en ti…
Y al admitirlo se iba muy lejos, así que se detuvo, tragando. Esperando su respuesta.
Suspiró. Esperaba esa respuesta y a pesar de que Emily siempre tenía pensado que responder a todo, esto la tomaba de sorpresa. Realmente no quería mentirle a aquel chico. Apoyó su codo para dejar la barbilla sobre su mano en dirección a James, aun mirandolo con sus claros ojos. No quería mentirle para nada, viendolo cruzado de brazos con la poca luz que quedaba, con los pequeños rizos volando por el viento... era una imagen demasiado agradable como para arruinarla.
- Sigo ordenes de mi madre. Hago lo que ella quiere... desea o se le antoja y a pesar de eso la quiero y admiro. Eso no quiere decir que mataré a un Broderick, una cosa es capricho, otra cosa es poder -eso era lo único diferente ahora entre Emily y los demás, no quería realmente matar a alguien. Nunca. Para eso estaba la marioneta de Freddie ahora, para eso lo había estado James. - No me he acercado a ti por convenciencia, además, te recuerdo que fuiste tu el que habló primero conmigo -le recordó con una leve sonrisa, volviendo a aclarar su garganta al momento de hablar y continuar, con un poco mas de sinceridad que antes. -Soy quien soy, James. No voy a mentirte, no te he mentido en todo este tiempo. Si, suelo ser lo bastante falsa como para sonreír cuando la gente realmente no me agrada. Pero hay ocasiones especiales donde realmente la gente me agrada. Aquí el ejemplo. Puedes alejarte si quieres, si crees que debes de estar alerta, nadie te retiene aquí mas que tu mismo. Pero sabes la verdad, ves la verdad, no soy buena y no soy una santa -suspiró humedeciendo sus labios, volviendo a mirar hacia el exterior del colegio. Nunca había soltado tanta sinceridad junta. - Es tu desición que deseas hacer. No voy a cambiar para agradarte, por más que una parte de mi desee no seguir a mi madre.
Escuchó las palabras de la chica con atención; de alguna manera entendía lo que decía, él no era hijo de Katherine pero había sido allegado a ella y conocía como iban las cosas, conocía como se manejaba y como conseguía lo que quería.
Sin embargo era raro estar allí, porque James detestaba como Katherine hacía las cosas, realmente desentendía, a pesar de conocer, su manera de tomar cada cosa y las razones. Más se mantenía la lado de la chica. Su mente se negaba a culparla o adjudicarle pecados por el apellido que llevaba, por la madre que tenía. Era algo en esos ojos claros que entonces miró que realmente no podía… no podía evitar.
—Tú…— Titubeó. Se sentía idiota, y lamentablemente conocía que era cuando eso sucedía. Parte de él, se prometió a si mismo no escapar si escuchaba aquello que quería que ella respondiera, pero tal vez no debía responder. Una de sus manos se elevó para rozar la mejilla de la chica, delicadamente. —¿Tú quieres que me aleje de tí, Em?
Suspiró una vez mas cerrando los ojos, dejando que el viento le pegue en la cara por unos minutos, disfrutando de eso. Al abrir los ojos, miró a James, realmente sorprendida por la manera que balbuceó frente a ella. No lo veía de ese modo, dudando de sus movimientos o de sus palabras, algo raro pasaba en él y ella no se animaba a decirlo sin sonar desubicada.
Levantó su mano para apoyarla sobre la mano que James depositó en su mejilla, sin dudar, clavando los claros ojos con seriedad. Notaba que él había bajado cierto tipo de defenza que ella aun seguia manteniendo en alto y por mas que notara que era hora de dejar eso, algo en Emily le daba cierto miedo a confiar en él. Aclaró la garganta finalmente, dejando pasar uno de esos momentos silenciosos por parte de Emily.
- No, no quiero que te alejes, James -dijo con voz clara, sin susurrar o dudar. Alzando su mano libre para llegar al cabello de James sin pedir permiso, envolviendo sus dedos. - Tengo una seria debilidad con tu cabello. Seria.
—Y yo que planeaba cortarlo. — Dijo, con esa sonrisa diferente. Porque era un hecho que luego de escucharla él no se alejaría. Y estaba, completamente, depositando su confianza en Emily entonces, jugando muchas cosas, arriesgando.
Había cosas que de seguro ella tendría que saber, que seguro tenía claras pero no por él mismo, como ella le había contado su historia. Pero tenían tiempo. Le agradaba tener tiempo y a diferencia de con otras chicas, James parecía poder tomarse el necesario para cada cosa, porque ella no lucía apresurada o como quién aguarda milagros o un príncipe azul.
James no se alejaría, James estaría allí y… lo dejaría ser. Lo que estaba reprimiendo entonces, lo dejaría ser.
—Gracias. — Susurró, antes de dibujar una enorme sonrisa que le sacaría un poco de romanticismo y seriedad al momento. Se acercó, tal vez con menos desconfianza que antes, y apoyando una mano en la nuca de la chica, se acercó para besar su frente con cuidado. —No me iré a ningún lado ahora.
- Es una lastima por que pensaba echarte de la habitación -susurró ante sus últimas palabras sin ningún tono de broma pero la sonrisa en sus labios seguía. Estaba bastante cerca de él y podía notar ella misma cuan peligroso era eso, no sólo podía escuchar a su cabeza dandole ideas de que hacer sino sus propio cuerpo queriendo acercarse más. Suspiró unos largos minutos, con los ojos cerrados como los había tenido desde que él besó su frente. Apoyó las manos en el pecho de James, aun con esa confianza que tal vez no merecía ni se había ganado con las palabras que había hecho y se inclinó un poco, apoyando dos de sus dedos en la barbilla de James para bajarla y depositar un simple beso en los labios de James.
Se alejó casi al instante que logró aquello, de una manera simple y lenta, para volver a apoyar los codos en el margen en la ventana. Recordaba lo que le había dicho a su madre, lo recordaba bastante como para entender que no debía quedarse en la misma posición de antes, tan cerca de alguien como James, que por mas que confiara en él... no sabía realmente cuan eran las intenciones que tenía.
Se sorprendió un poco; pocas chicas tomaban iniciativas como aquellas y más con James, al menos estando sobrias. Pero fue agradable. Porque Emily era agradable, porque Emily le gustaba, le encantaba de sobremanera y no podía ocultarlo. Era eso lo que lo mantenía allí, era eso, lo que no dejó que su mirada se mantuviera perdida por mucho.
James se acercó un poco, y tomó por el brazo a Emily con cuidado; buscó que estuviera frente a él al mirarla, y sonriente, colocó la mano libre en su nuca para atraerla. Tuvo que bajar un poco la cabeza para besarla, pero no demasiado. Y la besó con cuidado, con total delicadeza porque él, entonces no pretendía nada más. No necesitaba nada más.
No se sorprendió cuando notó que James estaba cerca de ella, sintiendo su tacto cuando tocó su brazo. Ya de por si le había sorprendido cuando no la besó, sólo apoyó los labios sobre su frente. Y por primera vez realmente creyó que lo que todo el mundo decia era una mentira y realmente James era mas que un mujeriego deseando a todas las mujeres de ese colegio.
Correspondió su beso con la misma suavidad, ahora si dandose el gusto de pegarse al cuerpo de James por mas que él no lo hubiese querido. Y por mas que tuviera un leve pensamiento de que aquello estaba mal, que ella respetaba a Astrid por mas que no estuvieran juntos (o a cualquier mujer, iba en general, seguía sin conocer a la rubia), ya estaba bastante perdida. Subió las manos para apoyar una en su pecho como había hecho anteriormente y la otra sobre la mejilla de James, acariciando suavemente su piel con los finos dedos de Emily.
Entre sus labios sonrió al sentir que no había sido tan idiota al besarla, al sentir que ella respondía de esa forma. No iba a pasar de aquello, no esa noche, no con ella. Porque si quería algo diferente, pensó en ese mismo instante, debía cambiar los modos, la manera, y… Podía ir despacio con Emily, paso a paso porque nadie los apuraba. Al menos no por entonces.
Etiquetas: emily Worthing
jueves, 20 de enero de 2011 @ 7:35 / 0 daisies
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