—Estoy bien.— Le contestó a lo primero asintiendo despacio con la cabeza, y luego miró un poco como había ella creado algo más de distancia. A pesar de todo el toque en el hombro tan breve e insignificante le pareció, o él quiso tomar como una buena señal. Por más idiota que aquello fuera, era lo que necesitaba para entonces.
—Creo que...— Al comenzar, fue despacio buscando exactamente como decirselo, porque detestaba el titubear y necesitaba mantenerla a su lado. No podía... perderla, o dejarla ir. él aún necesitaba protegerla, y más que eso, la necesitaba en su enteridad. Necesitaba a Emma, a la mujer que ella era y le había demostrado podía ser. —Deberías saber algo.
Nunca había querido ocultarle nada. Nunca había buscado mentirle, pero no estaba en él. Había hecho una promesa.
—Cuando te conocí, pensé que eres una gran chica, alguien verdaderamente con mala suerte de haber nacido en un lugar como este, pero...— Se humedeció los labios. —Nunca me hubiera acercado a tí, Em, si no me lo hubieran pedido.
Alzó las cejas cuando lo escuchó pero no dijo nada más, tal vez por que era un gran golpe de agua fría y un shock del que le costaba salir. Caminó un poco hasta la pared y apoyó la espalda con lentitud, mirando hacia otro lado mientras se acomodaba el cabello corto. Era bastante tonto en ella sorprenderse, cuando lo conoció lo había tomado como opción y recordó que hasta Hunter se lo había dicho. Pero en ese momento no se consideraba tan tonta como para caer en cualquier trampa que alguien quisiera hacerle o algo semejante. Pero al parecer, se equivocaba. Miró a Keith cuando ordenó un poco sus pensamientos, aunque aun seguía en su mente la duda de si levantar un muro en Keith o no.
- Me lo tendría que haber imaginado. Todo demasiado... bueno para ser real -habló con voz clara salvo al mantenerse en silencio y borrar aquel 'perfecto' de sus labios.
—Emma...— Estaba claro que ella se lo tomaría así, y un impulso le pidió que se acercara, pero no le hizo caso. Se contuvo y se mantuvo donde estaba porque ella tenía el derecho de odiarlo aunque lo que entonces pensaba no estaba nada en lo cierto. —Yo nunca quise...
Largó un suspiro, no estaba para nada seguro de que ella le creyera, pero debía intentarlo.
—Hunter me pidió que te cuidara.— La miró fijamente, esperando la reacción de la chica. —Antes de irse... Él... está vivo, Emma.
Ella iba a odiarle, pero, ¿cómo explicarle que había simplemente hecho una promesa con Kramer? ¿Cómo hacerselo entender? Pero sobre todo, ¿cómo no perderla frente a la imagen de quien había sido el amor de su vida?
Buscó con los pies una de las sillas del pasillo y se sentó rapidamente, apoyando los codos en las rodillas para asi poder atrapar la cara con sus manos, aun buscando aire. No odiaba a nadie, por que Emma no era así, pero realmente no sabía que sentir. O que hacer, o con que golpear a Keith. Escuchaba las palabras de su madre en su cabeza, esas donde le había dicho que nadie iba realmente a quererla nunca.
- ¿Hunter está vivo? -susurró ya sin sorpresa, pero aun con cierto rencor hacia Hunter. Realmente no deseaba encontrarselo por que sino iba a hacerle bastante daño. - ¿Y he estado llorando todo este tiempo por él en vano? Perfecto. ¿Y tu has estado fingiendo todo esto por que él te lo pidió? Genial. Gracias, Keith. Estoy sumamente agradecida, es lo que me faltaba para saber que visión tiene de mi la gente.
—Emma, el tipo tenía sus razones.— Quiso pensar, tuvo que repetirse mil veces que no estaba defendiendolo en vano. Porque ahora que volvía era complicado, era díficil retomar la confianza de Emma y en algún momento planeaba decirselo pero no tan pronto. No estaba listo, y no sabía cuando lo estaría en verdad.
No pudo evitar acercarse; se acercó y se puso de cuclillas frente a ella sin dudarlo demasiado, y apoyó ambas manos en las rodillas de Emma, aguardando tal vez un gran golpe de su parte.
—Él no me pidió que me enamorar de tí, Em. A mi solo me pasó.— Al largar aquello, notó que jamás se lo había dicho antes, pero no importaba. Tenía que saberlo, Emma necesitaba saber esa verdad. —No necesitaba confiarte mi verdad para protegerte, ni siquiera mantenerte tan cerca, pero lo hice. Elegí hacerlo porque... me enamoré de tí Emma.
Dejó que se acercara a ella tal vez demasiado, un buen golpe como respuesta era perfecto para él aunque no era lo que Emma haría. No sabía realmente como reaccionar su mente era una especie de debate consigo misma. Agradecía que Keith le hubiese dicho la verdad y no tuviera que enterarse por sus propios medios lo cual iba a doler el doble, y seguramente lo tomaría como una traición. Como lo tomaba ahora por parte de Hunter. Secó la lágrima que había caído en las manos que su regazo, frotandose los ojos rapidamente por que además de que eso implicaba debilidad, era demostrar que le importaba y le dolia.
- ¿Realmente... estás... enamorado de mi? -susurró algo tonta al decirlo. Seguramente esa era una mentira mas, y él no iba a jurarlo por nadie como para creerle. Suspiró volviendo a la seriedad. - ¿Por que lo hizo? ¿Donde está?
Él iba a contestarle que si, podría haberle gritado que si mil veces pero ella le fue con aquella pregunta destructiva. Le tiraba bombas a cada gramo de esperanza en su cuerpo, destruyendo aquello, pero él tenía que resistir. Por más que doliera y molestara, se guió por aquellos fuertes impulsos y luego de chasquear la lengua bastante dolido porque ella le preguntara por Hunter por sobre todas las cosas, tomó su rostro entre las manos. No lo dudó, solo lo hizo y al instante llevó el rostro de él para acercarse, inclinando un poco el cuerpo hacia Emma. Pegó sus labios con fuerza a los de ella, y no quiso ser violento, así que se lo demostró luego de un segundo moviendo los dedos en caricias sobre sus mejillas. Llevaba los ojos apretados, a lo que le costó abrirlos pero lo hizo, luego de separarse de ella para mirarla desde donde estaba.
—No sé dónde está, Emma, pero va a volver.— Era una realidad que él en ese instante estaba aceptando y se notó en su dolido rostro. Sus manos cayeron y no pudo más que mirar a otro lado, aunque demasiado orgulloso aún como para ponerse de pie y alejarse. —Él va a volver a Greybull.
No se puso a la defensiva como podría haber hecho, cuando se acercó a ella y la besó. Sabía que tendría que haberse alejado pero estaba bastante rendida ante Keith que parecia que podía hacer lo que quisiera con ella y nada iba a hacer Emma. Asi que cuando se alejó, Emma buscó rapidamente, casi en un gesto desesperado las manos de Keith para apoyarlas sobre su regazo junto a las suyas.
- Keith -trató de llamarlo suspirando abriendo finalmente los ojos para verlo y notar esa distancia de la nada que supuso que se debía al hablar de Hunter. Se sentía ahora culpable ella, aunque siempre tenía ella la culpa cuando se trataba de Hunter. - Keith... no me importa si vuelve. No cuando yo también estoy enamorada de ti. De eso deberías sentirte culpable -dijo con una mezcla de dulzura y broma, tratando de aliviar lo que había hecho, ignorando el vacío en el pecho.
Él había quedado mirando las manos junto con las de Emma distraído y bastante dolido para esa altura. No sabía por qué, y no podía pensar que los celos eran en vano. Dijera lo que dijera, porque Hunter era Hunter y aquella era Emma. Su Emma. A la cual le creyó al escucharla a pesar de que temiera igualmente. Por eso le sonrió, minímamente asintiendo, sintiendose un tanto idiota aunque tenía raoznes para reaccionar de aquella forma. Seguía arrepentido de todo igualmente, ella debía saberlo.
—Lo siento, Emm.— Le susurró, acariciandole la palma de las manos con los dedos. —No debí mentirte nunca.
Era cierto, no había debido, pero... Allí estaba. Enamorado de ella, tan mal no había salido todo realmente, y no podía odiar a Kramer tampoco.
- No suena a mentira en realidad, pero hubiese sido mejor si lo decías al principio de todo. -admitió por que desde su punto de vista no parecia que Keith le hubiese mentido sino ocultado, aunque si la situación fue diferente, si ella realmente lo hubiese tomado como una mentira, no estaría bajando el nivel del enojo o del shock. Se hubiese ido, suponia, pero era mejor no imaginarselo. Acarició también sus manos al inclinarse hacia él y apoyar su frente sobre la de él, suspirando y manteniendo el silencio por unos minutos.
- De todos modos, yo también te mentí. Emma no es mi verdadero nombre, no soy realmente una mujer y no sólo trabajo en la confiteria -trató de bromear nuevamente sin saber realmente el por que, sonriendo un poco de lado al escucharse.
Él soltó una pequeña risa mirándola a los ojos y negando luego, al mismo tiempo que se acercó para atrapar sus labos. No solo los pegó a los de él, realmente la besó esa vez, con cuidado teniendo sus manos tan cerca. Creyó entonces, no necesitar nada más, y era cierto. Cuidar de Emma había pasado de ser algo que tenía que hacer, a algo que quería que hacer, y para ese momento, lo quería hacer para siempre, sin ninguna duda.
—Tú hermano va a comerme, pero...— Le dijo, al separarse de sus labios, luego de los segundos que demoró en abrir sus ojos. —No pienso alejarme de tí, Emma.
Etiquetas: emma locker
lunes, 14 de febrero de 2011 @ 1:34 / 0 daisies
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