[ SUN BRIGHT HOTEL • 01/07 • NY ]
[AUSTIN] Da una calada al cigarro y gira la cabeza para expulsar el humo hacia la calle, a través de la ventana que ha abierto hace unos minutos. Afuera llueve y, a pesar de estar casi en julio, a estas horas de la noche hace un poco de frío que se cuela en el interior de la habitación del hotel. Por eso, Austin se abraza la barriga con el brazo libre, ahí encogido mientras fuma. Está con el pantalón del pijama y una camiseta, preparado para volver a la cama en cuanto se acabe el cigarro. No es que suela fumar a diario, pero sí que lo hace cuando está intranquilo o nervioso, y pasar un par de días a solas con Molly es una de esas situaciones en las que necesita nicotina.
Llegaron esta misma tarde a Nueva York en tren, y mientras buscaban el hotel que él había reservado (uno barato, en Chinatown, que la economía no le daba para más), comenzó a llover y se calaron hasta los huesos. Por eso, una vez en la habitación (que tiene dos camas pequeñas, que nadie se alarme) se ducharon, se pusieron el pijama y comieron las hamburguesas que habían comprado de camino al hotel. Ahora, un rato después de terminar de cenar, está ahí de pie junto a la ventana, procurando que el humo no se quede en la habitación para que los encargados del hotel no le llamen la atención o algo así. Mientras fuma está pendiente de Molly, sentada en su cama, con la que recuerda una de las anécdotas del día: en el viaje en metro mientras buscaban el hotel (se pasaron de largo varias paradas) tenían sentado a su lado a un señor que iba cortándose las uñas y nadie a su alrededor se inmutaba. Quizá después de vivir una temporada en Nueva York te acostumbras a ver este tipo de cosas extrañas, pero a Austin y a Molly les hizo mucha gracia y tuvieron que estar la mayor parte del trayecto mirando hacia otro lado para que no se les saltara la risa y el tipo ese les viese.
-Cuando me termine el cigarro subo la foto a Twitter. -Dice, moviéndose un poco para no quedarse helado, mientras sonríe. Porque bueno, de manera disimulada llegaron a hacer al señor una fotografía con el móvil, y el mundo (Sean) debe verla.
[MOLLY] - ¿Le has prometido a Sean sacar foto cada medio segundo? -bromea Molly si aun mirarlo, pero con la sonrisa en el rostro. Ya con su pijama (el bendito pijama de tortugas que siempre usa, salvo que esta vez no ha usado la camiseta a juego que dice 'las tortuga dominarán al mundo' sino una simple camiseta blanca sin mangas) está pendiente del desastre de su cabello, porque bueno... ella tiene mucho y si no trata de peinarlo antes de secarse naturalmente se volverá un monstruo y no es realmente el plan.
Cuando por fin termina, levanta el rostro para observarlo y al instante que lo hace sonríe. No es fanatica del tabaco (siempre regaña a Sean cuando fuma a su lado), pero al verlo a Austin tan guapo al lado de la ventana fumando... que llamen a los bomberos.
Al ponerse de pie, dispuesta a acercarse a él a la ventana (que no tiene problema en morirse de frío, le gusta la lluvia) (sí, sí, la lluvia) recuerda la tontería que ha traído para Austin. Bueno, para ella no es una tontería pero seguramente para él si. Se inclina sobre su maleta (parece que no ha entendido la palabra 'dos días' y ha traído medio armario) y toma entre sus manos un pequeño paquete.
- Tengo algo para tí, pero prometeme que no te reirás - le advierte ya colocandose frente a él y arrepintiendose al instante que siente la brisa helada que sale de la ventana.
[AUSTIN] Alza las cejas por la sorpresa, a la vez que da una profunda calada al cigarro, sin poder hablar por ello durante un par de segundos. Se lleva la mano libre al pecho, señalándose y preguntándole así a Molly si de verdad el regalo es para él. Austin no está acostumbrado a recibir nada salvo en ocasiones especiales como cumpleaños o Navidad, y muchísimo menos de Molly, así que está algo pillado con todo el asunto, la verdad. Se coloca el cigarro a un lado de los labios, para tener las manos libres y a la vez poder hablar, y coge el paquete que le entrega la chica.
-Te lo prometo. -Contesta divertido, alzando la vista hacia ella.- Aunque me da un poco de miedo lo que pueda salir de aquí... -Añade, en el mismo tono de broma, mientras comienza a desenvolverlo con cuidado. Austin es de los que rompe el papel y va directo a lo que hay dentro, pero como de repente se ha puesto ligeramente nervioso, intenta aparentar todo lo contrario y rasga el papel con calma. Tras un par de segundos, tiene que quitarse el cigarro de la boca, que se le iba a acabar cayendo, y lo agarra entre los dedos de una mano, mientras continúa abriendo el regalo, expectante. No tiene ni la más remota idea de lo que puede haber dentro, pero casi que le da igual, porque solo con saber que Molly se ha molestado en regalarle algo, le vale. Y, en realidad, ahora mismo solo le apetece empezar a comérsela a besos para agradecérselo. Pero bueno, con tranquilidad.
[MOLLY] Se muerde el labio nerviosa mientras mueve los piecitos ansiosa porque abra el bendito regalo. No es la gran cosa, y lo ha hecho ella. Cuando finalmente Austin destruye el papel ambos ven el cd que ella ha hecho, con su caligrafía perfecta y prolija rezando 'para Austin' y una carita feliz. Toma aire, porque va la explicación mas larga del planeta pero comienza mostrarle los dedos como si fuera algo normal del mundo.
- No sé si has visto, pero tengo los dedos más horribles del planeta -dice como si nada, y para ella es cierto. Sus manos son largas y las uñas jamás crecen (y eso que ella jamás se muerde las uñas). - Y es culpa de mi madre. Cuando era pequeña, Penelope ya era toda una artista y mi madre me obligó a tocar el piano. Ya sabes, esa rivalidad que crean entre primas -se encoge de hombre al decir eso, en realidad era una rivalidad entre hermanas, fue una suerte que Molly y Pe consiguieran quererse a pesar de todo. Vuelve a suspirar, ya con las mejillas sonrojadas. - Así que toqué el piano hasta que papá se fue. Tuve conciertos, y todo. Perooooo, lo dejé, fin.
- Pero cuando fui a buscar algo a la casa de mi madre y mi tia, vi el piano. Y bueno... -suspira ya sonrojada. Que vergüenza, que vergüenza. No pensó que iba a sentirse tan avergonzada. - Me acordé de ti y comencé, sé que te gusta la música clásica. -lo observa esperando que haya entendido algo, y si no entendió mejor. - Tiene una sola canción. Pero la guardé en el portátil, el cd es de decoración. Iba a decir 'Tu inspiraste esta', cual Edward pero bueno... -deja de hablar finalmente y observa la ventana, porque es buena idea lanzarse.
[AUSTIN] Austin nunca ha sido bueno para las palabras, y la mayor parte del tiempo le cuesta expresar lo que se le pasa por la cabeza. Por eso, en situaciones como esta, es casi imposible que diga nada, o al menos, que tenga sentido. Hace un par de días, cuando Molly se comunicó con él mediante la lengua de signos, le pasó algo parecido y su primera reacción fue besarla directamente, y de esa manera, seguro seguro que la decía más que si abría la boca e intentaba hablar. Porque joder, ella es la persona que más le quita el habla. En todos los sentidos.
-Ostia, Molly, qué puntazo. -Suelta, abriendo los ojos un poquito más, de la impresión, mientras mira la carátula del cd como si el secreto de la vida estuviese escrito en ella. Está deseando colocarse los cascos en las orejas, poner la canción a todo volumen y escuchar a Molly. Porque sabe que la canción va a ser ella. Joder, como siga haciendo este tipo de cosas, Austin corre el peligro de enamorarse rápidamente. Lo está viendo venir, y no quiere, que eso del amor es muy complicado. Pero a ver cómo se evita algo así.- Joder. -Suelta, mirándola, y se le escapa la risa, porque debe de parecer gilipollas diciendo incoherencias, mientras ella está ahí esperando escuchar algo con sentido, supone.- Gracias, en serio.
[MOLLY] - No es nada. -se rie un poco, aliviada pero aun avergonzada por lo que acaba de hacer que por momentos ha deseado lanzar el cd por los aires y olvidar el tema. No esperaba un agradecimiento largo, conoce a Austin y sabe como es pero le alegra que le guste (incluso a ella le ha gustado la canción y muy pocas cosas que ella hace le agradan).
- No sé si te gustará, ni tampoco sé si podrás escucharla en su totalidad. Es una suerte - lo toma en broma y espera que él también, es una suerte porque ella cada vez que la escuche encuentra nuevos errores. - ¿Quieres escucharla? - le pregunta emocionada ya volviendo a ser la Molly emocionada por todo. - Tengo el portatil y mis cascos, no sé si es lo mismo.
[AUSTIN] -Claro. -Dice al instante, porque además de que está deseando escuchar la canción, Molly le contagia su entusiasmo.- No sabía que tocabas el piano, señorita Davies... -Añade segundos después con una sonrisa, antes de dar una última y larga calada al cigarro. La mira con los ojos entrecerrados mientras, y gira la cabeza hacia la ventana, para expulsar el humo. Apaga el cigarro contra la repisa de ésta y después se inclina a un lado para tirar la colilla al pequeño cubo de basura que han colocado en una esquina de la habitación.
Sujetando con fuerza el cd, como si fuese oro puro, camina junto a Molly hacia la cama de ella, sentándose a los pies. Espera tranquilamente y con una sonrisa a que prepare el portátil, sin perder detalle de lo que hace y de cómo se mueve. Le encanta.
-Solo voy a poder hablarte de las vibraciones, ¿eh? -Dice después de unos segundos, al darse cuenta de que quizá la chica espere que él haga algún comentario sobre si su canción es bonita o no. En realidad, Austin solo puede decir si tiene fuerza, o si cambia de ritmo, dependiendo de cómo note las vibraciones que emite la música. Se encoge de hombros y la mira con una muequita de disculpa.
[MOLLY] - En realidad no pretendía que me digas nada, no tienes que hacerlo -se encoge de hombros sin darle muchas vueltas al asunto. Es una canción, que dice mil cosas, sí, pero nada más. Por suerte no tienen un piano cerca, sino se avergonzaría al tener que tocarla (aunque ha guardado las partituras entre sus cosas, vaya uno a saber porque). Se quita el cabello del rostro, que ya ha comenzado a secarse y tener vida propia. - Sólo quería que la escuches.
Sentada a su lado termina por suspirar por la tardanza de su portátil, apoyado en su regazo, y cuando finalmente inicia se ríe al ver la imagen de su portátil. No recordaba que Sean, antes de irse, había tratado de quitarle los cien virus que tenía. Al parecer estuvo mas tiempo del necesario y dejó una foto suya de fondo de escritorio entrecerrando los ojos. Es una suerte, porque antes tenía una foto junto a Austin y si él la veía iba a morir de vergüenza (un poquito más). - A veces creo que lo hemos traído en las maletas.
Le hace clic al único archivo desorganizado de su escritorio que es un mp3 y le pasa los cascos de colores que ella tiene, conectándolos antes. Es la situación mas incomoda y extraña que ha vivido en su vida, pero ella misma la ha creado y no puede decir nada. Deja el portátil con cuidado en el suelo, de todos modos el cable es largo, se abraza las piernas (sobretodo para no mover los dedos como sabe que hará) y apoya la mejilla en el hombro de Austin, cerquita para poder escuchar su propia canción.
[AUSTIN] Austin normalmente no le da vueltas en la cabeza al tema de su sordera. Es algo con lo que ha vivido siempre y que tiene completamente asumido, aunque eso no quita para que, de vez en cuando y en ocasiones puntuales, se pregunte cómo sería oír. Nunca lo ha hecho, así que no se lo puede imaginar, pero últimamente piensa mucho sobre ello. Cómo será la voz de Molly cuando le cuenta cualquier cosa, o su risa, o su tono de enfadada. Ahora mismo daría casi cualquier cosa por poder escuchar la canción que la chica ha hecho para él. Pero intenta acabar rápidamente con ese pensamiento, antes de empezar a rayarse y estropear la noche. Se coloca los cascos en los oídos y casi de forma inconsciente pasa un brazo por los hombros de Molly, a la que tiene sentada al lado y apoyada en su hombro.
Pone sus cinco sentidos en la canción que comienza a sonar, y de la que empieza a notar las vibraciones que emite. Primero flojitas, de forma continuada, y poco a poco van cogiendo fuerza. Poquito a poco. Según avanza la música, nota más rapidez y un mismo ritmo. Y más fuerza y más rapidez. Sin darse cuenta está sonriendo, y abraza un poco más fuerte a Molly, atrayendo la cabeza de la chica a la suya, para hablarle cerquita.
-Mira. -Dice, y por la forma de hablar, se nota que está sonriendo. Extiende el brazo libre delante de Molly, para que lo vea bien.- Tengo los pelos de punta. -Porque joder, cómo para que no te impresione algo así.- Pero no se lo cuentes a nadie. -Y se ríe un poco, bromeando como defensa, ya que ante situaciones tan personales nunca sabe cómo actuar. Sabe que ahí solo están Molly y él, y que la chica no va a contar nada, pero tampoco quiere quedar como un nenaza. Porque igual si abre la boca y se pone a decir verdades sobre ella, lo complica todo, o la asusta.
[MOLLY] - ¿A quien se lo puedo contar si morir de vergüenza yo antes? -rie aliviando un poco la sensación que tenía antes. Realmente es la situación más extraña del mundo y es una suerte que piensa vivirla una sola vez. Componer no es lo suyo, pero lo ha hecho por obligación varias veces y no ha sentido nervio alguno cuando su profesora escuchaba la canción y hacia muecas llenas de disgusto. Y ahora está ahí, terriblemente nerviosa por escuchar las palabras de alguien que realmente no va a poder escuchar con su totalidad lo que ha hecho.
- Basta, mucha vergüenza por una noche -dice finalmente cuando nota que la canción ha terminado, ya podrá Austin escucharla cien veces él solo (aunque seguramente ella termina subiéndola a su blog). Tantea en la poca luz que hay el suelo con sus piernas y termina cerrando la tapa de su portátil con un buen golpe. Que descanse en paz.
Se aleja un poquito de Austin para besarle la mejilla, en la comisura de los labios pero hasta ahí no puede llegar mas sin estirarse. Deja escapar una mueca triste pero termina por sonreír antes de alejarse un poco para que pueda verle. - ¿Puedo hacerte una pregunta? -comienza humedeciendo sus labios antes de mirarlo. - Si pudieras escuchar una sola cosa... ¿cual sería? -sabe que él va a odiarla por preguntar eso pero a veces Molly no puede soportar cuando tiene una pregunta en la cabeza. Además, siempre ha deseado ese tipo de ambiente con Austin. - No te enojes conmigo por preguntarlo.
[AUSTIN] -No, tranqui. -Dice con una sonrisa, mientras apoya las manos sobre el colchón, hacia atrás, inclinándose un poco.- Si me hubieses preguntado hace varios meses, probablemente te habría dicho que me daba igual, con tal de oír algo. -Se encoge de hombros y aprieta los labios, antes de volver a sonreír.- Pero ahora... -Sube una mano hasta su frente, para retirarse el flequillo de los ojos, y en esos segundos sopesa la posibilidad de decirle a Molly la verdad o directamente contestar con alguna tontería y quitar importancia al asunto. Pero bueno, como la chica ha preguntado, tendrá curiosidad, así que será sincero.- Me gustaría escucharte hablar. -Y vuelve a encogerse de hombros, como si así pudiese quitar importancia a sus palabras.
La mira unos segundos y acaba dejando escapar un resoplido mientras se ríe. Vaya vergüenza así de repente. Se deja caer hacia atrás, hasta dar con la espalda en el colchón, y mira desde ahí a Molly, apoyando las manos sobre la tripa.
[MOLLY] Se queda en silencio unos largos minutos mirando sus manos y jugando con sus dedos de manera nerviosa, mordiendo su labio con fuerza. De todas las cosas que podría haberle dicho, ha dicho esa. Encima podría ser gracioso porque ella siempre ha odiado su voz, siempre le han dicho que no va con su persona. Y ahora...
Mira la luz en la mesita junto a la cama con firmeza, ha aprendido a mirar una luz fuerte cuando quiere llorar, misteriosamente eso impide las lágrimas. Luego vuelve a mirarlo y sonríe un poco, más tranquila. - Si te sirve de consuelo... mi voz es horrible. - por supuesto que no es un consuelo, pero ella ha logrado reír un poquito por lo que ella misma ha dicho.
Vuele a tratar de guardar su cabello detrás de las orejas, aunque es completamente imposible ya, mientras se acomoda en el espacio que Austin ha dejado en el colchón. Pero no gira parar observarlo, sino que observa el techo por unos largos minutos con aquella sensación en el pecho golpeándole. Realmente lo que ha dicho le ha causado efecto, no hay canción que pueda superarlo. - Joder, Austin -termina soltando riéndose un poco para finalmente mirarlo, ladeando su cabeza y apoyando la mejilla en el colchón. - ¿Vas por la vida diciéndole a las tías eso? ¿También caen rendidas como yo?
[AUSTIN] Se le escapa la risa, sobre todo porque el comentario le pilla por sorpresa. Ahí tumbado, mueve un poco los hombros al reír, y durante unos segundos no dice nada. Al final, vuelve a mirarla, todavía con la sonrisa en la cara.
-Forma parte de mi plan para conquistaros a todas. -Suelta, volviendo a reír en cuanto habla. En realidad, intenta no centrarse demasiado en la parte de que Molly ha caído "rendida", para no comenzar a fliparse demasiado. No tiene ni idea del punto en el que están, ya que hasta hace un par de días pensaba que la chica no estaba interesada en él. Ahora no sabe cuánto de interesada está.- Y luego, claro -continúa hablando, siguiendo con la bobada-, voy por la calle y os tengo que apartar a codazos. -Alza las cejas, aguantándose la risa, como si hablase en serio y eso le pasase todos los días. Pero a los pocos segundos se echa a reír nuevamente, mientras se tumba de lado sobre la cama, de cara a Molly.
[MOLLY] Acompaña la risa de Austin sin realmente mucha lógica, pero lo que dice le da gracia. Demasiada. No se imagina a Austin ligando con chicas y 'apartándolas' a codazos por la calle. Pero apenas lo siente ya siente los celos crecer desde el pecho, aunque, bueno, Molly siempre ha sido celosa con Sean y Austin. No es algo nuevo, ¿no?
- Todo un trabajo duro -susurra aun riéndose hasta que finalmente solo queda la sonrisa en su rostro. Levanta una de sus manos hasta el rostro de Austin, quitandole el flequillo de la frente con completo cuidado. Se siente tonta observando todos los pequeños detalles del chico que antes estaban ahí pero ahora les resultan de lo mas interesantes. Y se odia por eso, por no haber notado todas las cosas maravillosas que tenía/tiene su compañero de piso. Pero, bueno, lo ha notado a tiempo. Incluso al tiempo de viajar a NY, que todavía no puede creer que estén ahí... en una situación completamente diferente a la que esperaba, eso sí.
Se inclina un poquito hacia él, no demasiado porque están bastante cerca, para besarle la frente con sumo cuidado y antes de volver a su posición también se toma el atrevimiento de besarle la punta de la nariz, soltando una pequeña risita. Parece una niña. - Tendré que matarlas a todas -comenta en tono bajito, retomando el tema anterior.
[AUSTIN] -Son muchas, ¿eh? -Dice, alzando las cejas, como si realmente la estuviese advirtiendo por su propio bien. Al final sonríe y mueve el brazo hasta dejar una mano sobre la cintura de Molly, casi en la espalda. La comienza a acariciar de forma distraída, mientras continúa mirándola y hablando.- Vas a tardar siglos. -Añade, siguiendo con su papel de Casanova. O de Enoch. Y se echa a reír con el ceño fruncido, porque hasta a él le cuesta imaginarse a sí mismo actuando de la manera que están diciendo.
Se queda ahí tumbado de lado, contemplándola unos segundos más. Por él, se quedarían así toda la noche, o bueno, colocados mejor, que están casi a los pies de la cama. Pero conoce a Molly y tampoco quiere que esté incómoda ni nada parecido, así que la mejor opción es echarse a dormir cada uno en su cama, que para eso hay dos individuales.
-¿Tienes sueño? -Comenta, mientras sube la mano que tenía en la espalda de la chica a su carita, cogiendo un mechón de pelo y apartándoselo a un lado.
[MOLLY] - No -responde al instante que él le pregunta si tiene sueño y como si el destino quisiera joderle, bosteza lentamente y no sirve que se tape el rostro con las manos. Tiene algo de sueño, a fin de cuentas han viajado toda la tarde, luego se ha empapado y la ducha no ha servido de mucho.
- Además, si te digo que si te irás, y vas a dormir conmigo si o si -comenta con total normalidad, porque está cansada de envolver las palabras en miles de capas y de jamás decirlas. Ella no es así, suele decir lo que piensa rápidamente y ahora está en ese desastre mental que le agrada hasta cierto punto. - Aunque es la posición mas extraña para dormir que he tenido en mi vida -suelta riéndose finalmente y, como de costumbre, se lleva las manos al rostro para taparse los hoyuelos. - Sin contar cuando era pequeña, Pe y yo nos pusimos de cabeza para dormir. -ríe al recordar como terminaron y como si nada, como si llevaran la conversación mas seria del planeta, se inclina para besarle y terminar con todo el lio en su cabeza. Ha pasado toda la noche esperando un beso de Austin casi como esperó un beso entre los protagonistas de Fringe (bueno, tampoco tan exagerada). Siempre existe la posibilidad de lanzarse por la ventana si él la rechaza, morir en Chinatown debe de ser lo mas común en NY.
[AUSTIN] Se estaba riendo con el comentario de la chica, pero su beso le corta la risa rápidamente y pone sus cinco sentidos en corresponderla de igual manera. Los besos que se han dado desde el primero, hace un par de noches en GaGa, le pillan siempre de improviso y todavía le sorprende que Molly quiera hacer algo así con él. Es más, todavía no se siente seguro respecto a ese tema, y aunque se pasa las horas deseando besar a la chica, acaba cortándose por si ella le para los pies y le rechaza. Pero ahora ha sido Molly quien se ha lanzado, así que puede hacerlo sin temor a que le aparte.
La besa con cuidado, todavía tumbado de lado, mientras sube una mano hasta la carita de la chica. No sabe cuántos segundos pasan, porque está demasiado concentrado en ella, pero poco a poco acaba por incorporarse, sin dejar de besarla, y se inclina ligeramente hacia ella. Así está más cómodo. Y continúa con el beso, aunque a cada segundo va perdiendo algo de ese cuidado, y se vuelve más lento y profundo.
[MOLLY] Pensaba decirle algo, alguna tontería típica de Molly, pero ha ido Austin y le ha respondido de aquel modo el beso... está casi segura que se ha olvidado de su nombre y apellido. De todos modos, le hubiese sido imposible hablarle, bueno, que le entendiera en todo caso. Tampoco iba a decirle algo coherente. En fin.
Lleva sus manos al rostro de Austin ahora que está básicamente inclinado hacia ella y entierra los dedos en el cabello del chico, ejerciendo el mínimo de fuerza para acercarlo a ella como si pudiera más. Ni ella se ha da cuenta que ha estado aplastándose contra algo y cuando comienza a dolerle la espalda lo suficiente para asustarse, se aleja un poquito de Austin buscando el problema. - Algo está quitándome el aliento y no eres sólo tu -dice, de todos modos no sabe si podrá entenderle, hasta que finalmente encuentra su cepillo en la espalda y comienza a reír mientras lo lanza lejos. - Lo siento -susurra rápido volviendo a llevar sus manos al rostro del chico para volver a atraerlo hacia ella y besarle una vez más con la misma intensidad, que teme que se le escape o ella misma diga alguna tontería.
[AUSTIN] Se le escapa la risa ahí pegado a los labios de Molly, y durante unos segundos tiene que aguantarse sin besarla porque no puede dejar de reír.
-Ahora lo siento yo. -Dice, mientras intenta relajarse y ponerse serio (más o menos). Tarda varios segundos en conseguirlo, pero en cuanto lo hace, se lanza de nuevo a los labios de la chica, para continuar el beso donde lo dejaron. No tarda mucho más en olvidarse del resto de cosas y centrarse solo en Molly y en notar cada parte de su piel que tiene en contacto con la de ella. Fijo que estas cosas no son buenas. Se inclina un poco más, y poco a poco pasa una rodilla al otro lado de su amiga (?¿), hasta quedar encima. Apoya las dos manos sobre el colchón, a los lados de la cabeza de Molly, y se agacha hacia ella para seguir besándola. En un momento se ha acelerado de manera considerable y él mismo sabe que debe relajarse e ir más despacio. Que si no, luego pasar el calentón va a ser peor.
Así que se incorpora de nuevo, sonriendo un poco, aunque se inclina un segundo para darle un beso en los labios, y ya se separa del todo, todavía encima de Molly.
-Igual mejor nos vamos a dormir.
[MOLLY] Se queda en completo silencio, consiguiendo el silencio mas extraño e incomodo de su vida, ni siquiera la lluvia cayendo evita que se cree esa situación. ¿Tenía sueño? Cierto, lo tenía. Se lleva las manos a las mejillas para tratar de aliviar el ardor que emite, aunque eso es bastante común en Molly y es una de las tantas cosas que ella odia que sucedan.
- Vale -susurra apoyándose en sus codos para levantarse (casi suelta un 'si tu quieres', pero se ha mordido la lengua antes) y luego ayudarse con las manos, termina sentada aun con Austin en esa posición que logra soltarle una sonrisa sin saber porque. Sabe que debería preguntarle millones de cosas, o hablarlas de todos modos, al menos preguntarle que rayos son... porque ni ella sabe, y una pista no le es molestia. Pero termina acomodándose el cabello una vez más. -De todos modos quería hablarte dos cosas antes de dormir -recuerda mientras se frota los ojos agradeciendo no tener maquillaje. -Que sino mañana lo olvidaré.
[AUSTIN] -Claro, dime. -Y sonríe un poco, todavía algo incómodo, mientras se sienta nuevamente al lado de Molly e intenta relajarse poco a poco. Posa los pies en el suelo y se inclina hacia delante, hasta apoyar los codos sobre las piernas. Y así, gira la cabeza hacia la chica, para poder leerle los labios cuando vuelva a hablar.
Sabe que, en general, las cosas suelen complicarse más de lo necesario porque no las hablamos directamente. Damos por hecho algunas, nos pensamos lo que no es, y al final todo se ha liado casi sin darnos cuenta. Debería tener la valentía suficiente para preguntarle a Molly qué quiere de él, o qué espera. Si están probando a ver qué pasa o realmente le gusta a la chica. Cuánto le gusta. Cómo de rápido deben ir las cosas. Si puede besarla siempre que quiera; colar la mano por la camiseta y tocarle la tripa. Miles de preguntas. Pero puf, vaya palo. Este tipo de cosas no se hablan, ¿no? No tiene ni idea.
[MOLLY] - Bueno -trata de comenzar ignorando la situación en sí... que hace minutos parecían dos tontos mirándose. Pero bueno, es mejor soltar las cosas que piensa antes de que se compliquen. Suspira rápidamente, sintiendo la presión en su pecho y rogando porque al soltar todo lo que dirá desaparezca.
- Voy a empezar con lo difícil y complicado -resopla mientras se sienta a lo indio en la cama, observando a Austin desde ahí. - No le dedico canciones a cualquiera, realmente me gustas Austin. Mucho, mucho. Cada vez más desde la noche en GaGa peeeeero - suspira, ¿por que tiene que decir esas cosas ella? ¿por que siempre tiene que besarle ella? Empieza a creer que Austin no quiere nada con ella y le sigue porque bueno, es molesta. - Pero me iré por dos meses, y es mucho tiempo. No podemos tener contacto en Kenya, salvo uno que otro mail. Y no quiero que... dramáticamente hablando, 'esperes' por mí -hace las comillas con los dedos muriéndose de vergüenza. - porque no sé si tienes algo en donde vives, que he olvidado donde. Aunque tampoco sé que tenemos aquí, así que estoy bastante confundida. -sonríe finalmente, porque lo está tomando bastante bien a pesar de lo mucho que tiene que perder. Ni sabe si ha entendido algo a pesar de hablar lentamente. - Que dramática soné, ¿donde están las cámaras?
[AUSTIN] Si primero piensa en que quizá las cosas fuesen más fáciles si las hablasen, primero Molly saca el tema y suelta el bombazo. Durante unos segundos tan solo sonríe, casi por compromiso, incapaz de ordenar sus pensamientos en tan poco tiempo. Está bastante impresionado por todo lo que acaba de escuchar, y necesitaría bastante más tiempo del que tiene para procesarlo todo. Porque, si no ha entendido mal, le gusta mucho a Molly, ¿no? Joder, de repente tiene ganas de hinchar el pecho y presumir delante de todo el mundo.
-A ver, por partes. -Dice, incorporándose nuevamente, hasta quedar sentado de forma normal, con la espalda estirada. Se revuelve un poco el pelo, y cuando se da cuenta de lo serio que se ha puesto de repente, mira a Molly y sonríe, para no asustarla.- A ver si me aclaro y te respondo a todo. -Añade segundos después cuando se da cuenta de que mentalmente se está haciendo un lío.- Lo más importante es que, joder, creo que no te has dado cuenta hasta el otro día, pero llevo esperándote bastantes meses. -Dice, y casi se ríe, porque está sonando como un pringado, pero es la verdad. Quizá él solo le gusta a la chica desde hace varios días o un par de semanas, pero él no recuerda cuándo le comenzó a gustar Molly. ¿A las dos semanas de conocerla? Más o menos.- Así que estoy casi seguro de que puedo esperarte hasta septiembre. -Se encoge de hombros, mientras la mira, sin poder creerse que esté hablando de forma tan sincera con nadie.- Si tú quieres, claro.
[MOLLY] - Claro que quiero -Sonrie contenta al escucharlo, como si le hubiesen dicho que mañana nuevamente es su cumpleaños. Cualquier chica en el planeta quiere escuchar 'te he esperado por meses', sobretodo Molly que siempre ha sido estupidamente romantica (salvo esos últimos años que ha estado tan dolida que ha odiado todo lo romantico). - Me has esperado - vuelve a decir las palabras del chico sin burlarse, sino como si estuviera reafirmando lo que dice. - Me esperabas en un silencio de tumba. Si no me alcoholizaba...
Se inclina hacia él para besarle la mejilla, aun sonriendo. Al fin el dolor en el pecho se ha ido y por fin puede respirar. Aunque lleva sintiendo aquello desde hace días, como si antes le costara respirar y ahora fuera de lo mas fácil. De lo mas cursi. - Y no te he dicho lo peor. - comenta inclinando sobre su maleta empezando a lanzar su ropa a la cama de Austin como si nada. - Tu cama es un increíble lugar para apoyar cosas. Así que tendré que hacerte un lugarcito - dice fingiendo completa pena, como si tuviera que compartir el bote en medio del titanic. Abre como puede la cama (lanzando mientas cosas en el camino a la cama de Austin como su móvil, el cepillo), metiendose rapidamente y tapandose hasta la nariz dejando solamente su brazo para darle palmaditas al lugar sobrante con la sonrisa mas infantil del mundo. Tiene sus razones para lo que está haciendo, por mas tontas que sean.
[AUSTIN] -Estás muy loca. -Suelta mientras se ríe, remarcado ese 'muy'. Pero se lo dice como si fuese el piropo más bonito del mundo. Porque joder, le encanta la forma de ser de la chica, que cada vez que abre la boca le sorprende. Ahora está casi seguro de que los dos están en el mismo punto, de que quieren estar juntos, ¿no? De que se van a esperar todo el verano y en septiembre verán lo que pasa. En cualquier momento le explota el pecho de lo bien que se siente. Igual por momentos así vale la pena toda esa mierda de pillarse de alguien.
Rodea la cama, yendo por el lado que la chica le ha dejado libre, y se mete sin poder dejar de sonreír. No pensaba que acabarían durmiendo juntos, la verdad, así que el primer sorprendido es él mientras se tapa con el edredón junto a Molly.
Se queda unos segundos ahí tumbado boca arriba, y al final gira la cabeza hacia ella, mientras busca la mano de la chica para cogérsela y besarla.
-Guapa.
[MOLLY] - ¿Quieres un zapato en la frente? -pregunta riéndose, sin soportar mucho tiempo la seriedad en su rostro. Todavía recordar el accidente le da penita, ni ella recuerda en que condiciones estaba para lograr aquello. - No sé tu, pero yo tengo toda una vida para acosarte y sólo una oportunidad de conocer New York, así que dormiré.
Aprieta suavemente su mano y se acomoda dispuesta a dormir por mas extraño que parezca. Pero debe, sino luego estará dormida a todo lugar al que vayan. Además, cuando Molly tiene sueño suele ponerse de muy mal humor y no quiere recordar su estadía en New York malhumorada. Apoya su mejilla en el hombro de Austin y por cinco segundos cierra los ojos.
- ¡Ah! -exclama de la nada, alejándose un poco para que él pueda verle. - Por las mañanas soy la persona más horrible del planeta, llegas a sacarme una foto y volverás a tu casa en malas condiciones, Willox. -sonríe como si no lo hubiera amenazado de muerte. - Ahora sí, buenas noches.
[AUSTIN] Se echa a reír, y con la mano que tiene más alejada de la chica, le da unos golpecitos en la cabeza, como si se compadeciese de ella y de su locura.
-Anda, duérmete. -Le dice.- Mañana ya veré si me arriesgo o no a hacer la foto. Buenas noches. -Añade segundos después, y vuelve a echarse a reír, dándole otro beso en la mano, como si así tranquilizase a Molly. Se remueve un poco sobre el sitio donde está tumbado, y sube el brazo libre hasta apoyar la parte de la muñeca sobre la frente, acomodándose. Los dedos de la otra mano los mantiene entrelazados con los de Molly, y durante bastantes minutos no logra dejar de sonreír y verdaderamente ponerse a dormir. O, al menos, intentarlo. No es fácil relajarse del todo cuando tienes a la chica de la que estás pilladísimo tumbada al lado, en la misma cama (una pequeña, para ser exactos), y cuando una ciudad como Nueva York te está esperando para que la visites. Pero quizá por el cansancio del día y porque verdaderamente logra tranquilizarse pasado un rato, Austin acaba durmiéndose, todavía cogido a Molly, acostumbrándose y amoldándose a su cuerpo.
[END. jojo]
Etiquetas: cintia, favorito, Molly Davies (AU), The other side of yale
lunes, 2 de julio de 2012 @ 6:39 / 0 daisies
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